<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545</id><updated>2011-12-30T14:03:38.992+01:00</updated><title type='text'>Miserias Literarias</title><subtitle type='html'>Desgranando el agusanado mundillo editorial</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>33</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-120830683462878167</id><published>2007-03-24T16:49:00.000+01:00</published><updated>2007-03-24T16:54:36.708+01:00</updated><title type='text'>Consultorio literario (VII)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Cuando se gana un premio de novela ¿aparecen los agentes literarios como moscas?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Depende del empaque y la categoría del premio. Si es de cierta relevancia, los agentes suelen tantear y hacer sus averiguaciones para saber si el autor ganador dispone o no de agente pero, por mi experiencia, la mayor parte de los autores que han ganado un certamen de cierta entidad ya disponían de un agente que los representase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Cuando se gana un premio de novela que alguna editorial publica, ¿en la siguiente obra del autor premiado las más prestigiosas editoriales se disputan el nuevo manuscrito?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No exactamente. Resulta obvio que la obtención de un galardón, sea cual sea, siempre ayuda a mejorar el currículo de cualquier autor y a ser considerado de otra manera ante futuras propuestas editoriales pero ganar un certamen no garantiza nada. Al igual que en la anterior respuesta, depende mucho de la categoría del premio y, sobre todo, del éxito de ventas del mismo. Hay galardonados de algunos certámenes —de algunas ediciones más bien— que no han llegado a cubrir las expectativas generadas por la editorial. Esos datos, aun siendo confidenciales, se terminan conociendo de una u otra manera. Y, en el caso que usted me comenta, es a esos datos de venta y repercusión a los que se ciñen las editoriales para sus futuras propuestas. Incluyendo las emitidas por la entidad que haya hecho entrega del galardón. Otra cuestión interesante, tangencial a ésta, sería comentar las tretas a las que recurren las editoriales para captar a autores que, una vez demostrada cierta solvencia literaria, sugieran una prometedora carrera y de cómo se emplean las convocatorias de ciertos certámenes como moneda de cambio para esos fines. Pero de eso hablaremos en otra ocasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El dinero de los premios obtenido en concursos literarios ¿tiene algún tratamiento especial para los amables recaudadores de impuestos?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por norma general, casi siempre tributa como un rendimiento del trabajo más, practicándosele la retención correspondiente del IRPF —si no están exentos de ello por ley como, por ejemplo, el &lt;em&gt;Príncipe de Asturias&lt;/em&gt; o el &lt;em&gt;Cervantes&lt;/em&gt;—. A esta norma general pueden aplicársele algunos matices en función de la naturaleza del premio (si el ganarlo no contempla la cesión de derechos de autor ni pago a cuenta de futuros royalties entonces puede tributar como «&lt;em&gt;rendimiento irregular&lt;/em&gt;» o incluso, en determinadas circunstancias, puede incorporarse el importe al epígrafe G1 —premios derivados de juegos, concursos y rifas benéficas—. Lo juro. Una vez tuve ocasión de ver uno así). Al margen del tratamiento puramente fiscal, existen otros detalles curiosos. Por ejemplo, si la cuantía del premio no es excesiva, algunas entidades convocantes tienen la deferencia de aportar de forma añadida el importe de la retención, siendo neto para el galardonado el importe nominal del premio. En cualquier caso, no acepte mi palabra a pies juntillas. La legislación fiscal no es mi fuerte y, en mi caso, todos estos asuntos los lleva un asesor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Cuando un autor promociona su novela en múltiples presentaciones ¿dice siempre lo mismo en todas ellas?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Depende de cada uno pero por lo general no. Uno no debería ir a una presentación con un guión aprendido y ceñirse milimétricamente a él. A pesar de la aburrida similitud entre las distintas presentaciones de una misma obra, cada presentación es diferente en cuanto a circunstancias y público y suelen surgir matices diferenciadores en todas ellas. Lo ideal es llegar un esquema genérico que recoja los puntos que se quieren exponer y los aspectos que quieran reseñarse especialmente y una vez en el acto, ceñirse a ese esquema pero sin ser excesivamente rígido. El asistente lo agradecerá. Obviamente, muchos de los argumentos se repiten de presentación en presentación pero no necesariamente de la misma manera ni en el mismo orden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Cuando se va a recoger un premio ¿quién sufraga los gastos del viaje y la estancia?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay de todo como en botica y suele depender, además de su generosidad, de la disponibilidad de medios de la entidad convocante. No es lo mismo asistir como galardonado al Premio Planeta que a las Justas Poéticas de Saltidueñas del Segura. Hay entidades que sufragan los gastos de viaje y estancia del galardonado; las hay que incluso sufragan los gastos de un acompañante y las hay que no sufragan nada —insisto, en muchas ocasiones por falta de presupuesto o medios no por tacañería—. Lo habitual es que al premiado se le obsequie con un billete —de avión, de tren— y con el alojamiento pero, como digo, depende mucho de la entidad del certamen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿A usted le ha cambiado la editorial el título definitivo de alguna de sus novelas?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más que cambiarme, me han razonado que el título que yo tenía pensado originariamente no era el más adecuado —por múltiples motivos, tanto literarios como comerciales— y me han sugerido que encontrase otro más acorde. Y he seguido esa recomendación cuando, tras el razonamiento expuesto, he concluido que podrían tener razón. En una de ellas me negué en redondo por considerar que el título original era el adecuado. Pero, hasta el momento, nunca me han impuesto un título.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Es razonable (o digno) que un autor consagrado se presente a un concurso literario?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En términos moralmente absolutos, no, pero aquí entramos en un terreno resbaladizo y muy abierto a diversos matices en los que intervienen las circunstancias personales de cada uno. Hay autores consagrados que pasan por malos momentos y necesitan &lt;em&gt;revitalizar&lt;/em&gt; su carrera. En otras ocasiones, a determinados concursos, los autores consagrados no se presentan: son requeridos y muchas veces, dicho requerimiento no puede obviarse —por muy diversos motivos—. A veces no todo es blanco o negro. Y en todo momento me estoy refiriendo a concursos literarios en el estricto sentido del término. Otra cuestión aparte serían los premios, menciones o reconocimientos a tal o cual obra en los que no media licitación por parte del autor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Si usted ha sido jurado en algún concurso literario ¿puede comentar cómo fue la experiencia (calidad de lo presentado, modo de tomar las decisiones, etc)?&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No soy muy proclive a participar como jurado en certámenes literarios. La experiencia no me agrada particularmente. En las escasas ocasiones en las que lo he hecho, puedo decir que todo se sucedió de forma «&lt;em&gt;normal&lt;/em&gt;», con sus más y sus menos, sus tira y afloja, pero nunca me encontré que nada que no fuese previsible —incluyendo ciertas tropelías—. Tan sólo en dos de ellos me quedó un cierto mal sabor de boca, el resquemor de haber sido engañado haciéndome inadvertido partícipe de una farsa —de uno de ellos me quedó la sospecha; del otro, albergo la certeza—. La calidad de lo presentado siempre fue bastante desigual, habiendo pasado por mis manos autenticas joyas y despreciables truños. Hay mucho &lt;em&gt;artista&lt;/em&gt; con exceso de tiempo libre que, tras emborronar una serie de folios durante unos meses, gusta de emplear su esfuerzo probando fortuna en diversos certámenes en lugar de utilizarlo en pulir y corregir su texto —esto no lo afirmo con ánimo ofensivo o despectivo. Es una verdad objetiva, manifiesta y constatable—. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que, hablando exclusivamente de los certámenes en los que fui partícipe —otra cuestión es de lo que te acabas enterando de aquellos otros en los que no intervienes—, mi impresión no puede ser ecuánime ni precisa debido a que, como jurado, es imposible obtener una visión global de todos y cada uno de los aspectos que infieren en el desarrollo de un certamen debido a que no se es partícipe de todos ellos. Por poner un solo ejemplo, me remito a la presencia de los famosos &lt;em&gt;comités de lectura&lt;/em&gt; donde habría mucha tela que cortar. Pero, a veces, no queda otra opción que evaluar la situación en base a las impresiones de lo que llega hasta a ti ya que, en muchas ocasiones, no eres enteramente consciente de todo lo que se cuece entre bambalinas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-120830683462878167?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/120830683462878167/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=120830683462878167&amp;isPopup=true' title='26 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/120830683462878167'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/120830683462878167'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2007/03/consultorio-literario-vii.html' title='Consultorio literario (VII)'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-2779176391310650202</id><published>2007-03-21T20:33:00.000+01:00</published><updated>2007-03-21T20:43:09.374+01:00</updated><title type='text'>Correctores de estilo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Ante la evidente confusión que suele causar entre algunas personas el ejercicio de esta noble y poco reconocida profesión, quizá convendría comenzar matizando lo que un corrector de estilo no es. Un corrector de estilo no es un profesional dedicado a susurrarle al oído al escritor cómo y de qué manera debe redactar sus textos para que estos sean mejores o más hermosos. Tampoco es un profesional que reescribe páginas y páginas tratando de embellecer la prosa empleada por un autor con el fin de mejorar el estilo de sus textos. Aunque haya mucha gente que crea que su labor es esa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un corrector de estilo, a diferencia del corrector de pruebas que se encarga de los aspectos tipográficos de un texto —y aunque, en numerosas ocasiones, las dos figuras se reúnan en una sola y única persona—, es un profesional dedicado esencialmente a pulir y limar aquellos aspectos sintácticos y gramaticales que, sin ser errores desde un punto de vista ortográfico, afectan al estilo y que desvirtúan y actúan en detrimento del aspecto formal de la obra: pleonasmos, aliteraciones, fallos de concordancia, ambigüedades, aliteraciones…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Normalmente un profano suele preguntarse por qué un escritor —o alguien que se precie de serlo— debería precisar la ayuda de un corrector de estilo. Por qué alguien al que se le supone versado en lo que hace y dotado de unos dones y cualidades inherentes a su desarrollo profesional requiere de la ayuda de otra persona que pula y revise su trabajo. La respuesta es obvia y sencilla y podría resumirse en un viejo dicho popular: porque «&lt;em&gt;cuatro ojos ven más que dos&lt;/em&gt;».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ayuda de un corrector de estilo resulta imprescindible para llevar a buen término la redacción de un texto puesto que una de las grandes verdades del oficio de escribir podría resumirse en una única sentencia: no hay peor corrector para un texto que su propio autor. Máxime teniendo en cuenta que de una falta ortográfica es más o menos sencillo darse cuenta pero es mucho más complicado hacerse consciente de una incongruencia estilística. Al margen de la mejor o peor calidad literaria del autor, todos solemos recurrir a muletillas y apoyos de los que no siempre somos conscientes, más aún si, durante ese proceso, estamos pendientes de otras cincuenta cuestiones (personajes, tramas, desarrollo, ritmo narrativo…). Expresiones como «&lt;em&gt;subir para arriba&lt;/em&gt;», «&lt;em&gt;bajar para abajo&lt;/em&gt;» o «&lt;em&gt;gran cochazo&lt;/em&gt;» no son incorrectas desde una perspectiva gramatical pero sí deplorables desde un punto de vista estilístico. Y su inadvertido uso, sin ser un pecado mortal, debería ser corregido y enmendado sin ninguna duda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, el llevar a buen puerto la creación de una obra literaria es, al fin y al cabo, una tarea ardua y extensa pero sobre todo viva. Un trabajo de larga duración que muda y cambia a lo largo del prolongado lapso de tiempo en el que se desarrolla (meses e incluso años). Durante ese proceso, el autor, más preocupado de insuflar vida a sus textos y personajes, suele descuidar algunos parámetros relativos al propio aspecto formal. Y no siempre por desconocimiento o desidia profesional. Un texto literario se altera, se modifica durante su creación. Sobre la marcha se introducen retoques, nuevas tramas y argumentos y las escenas cambian de lugar. Eso provoca que, en ocasiones, queden frases deslavazadas, situaciones aisladas de su contexto original, planteamientos viudos. Uno de los personajes puede ser inicialmente un jardinero y meses después decidimos que sea chofer porque conviene mejor para nuestros fines argumentales. Para ello, revisamos todo y hacemos los cambios pertinentes pero resulta que en una de las páginas hemos pasado por alto que sigue poniendo que es jardinero. Cambiamos de lugar actos y situaciones, líneas temporales. Algo que ocurre antes pasa a suceder después. Y en el proceso nos dejamos algún rastro de lo anteriormente escrito creando situaciones paradójicas o erróneas. Es lo que en el cine se conoce como errores de &lt;em&gt;racord&lt;/em&gt;. Y aunque leamos y releamos decenas de veces, pasaremos por encima de muchos de esos errores sin advertirlos por una razón muy sencilla y evidente: nosotros, como autores, no necesitamos leer nuestros textos en su totalidad para entenderlos puesto que nosotros hemos sido sus creadores. Lo conocemos. Sabemos lo que ha pasado, lo que está pasando y lo que pasará. Y esa circunstancia nos conduce, aún sin quererlo, a leer muchas veces entre líneas nuestros propios textos pasando por alto infinidad de matices erróneos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De evitar todo eso se encarga el corrector de estilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A raíz de esta tesitura suelen surgir dos dilemas de compleja resolución. Uno, desde la perspectiva del autor, ¿cómo interpretar las indicaciones de un corrector de estilo? Bien es cierto que al tratarse de una labor que, en &lt;em&gt;stricto senso&lt;/em&gt;, no es correctora puesto que lo apuntado en la mayor parte de las ocasiones no son errores sino posibles mejoras, las indicaciones de un corrector de estilo —acertadas en su mayor parte— deben ser tomadas como lo que son: sugerencia de cara a mejorar el estilo de un texto. Si nosotros, como autores de un texto, determinamos que por razones de musicalidad, coherencia o expresividad, la frase, el párrafo o la oración debe mantenerse tal y como la redactamos originalmente, en nosotros debe estar siempre la última palabra. ¡Ojo!, que esa circunstancia no ciegue nuestra vanidad tratando de hacer pasar por «&lt;em&gt;peculiaridades estilísticas&lt;/em&gt;» flagrantes errores que no queremos admitir. Para descartar la sugerencia de un corrector de estilo debemos albergar motivos fundados y claros. Como ya he comentado, las sugerencias aportadas por los correctores de estilo son acertadas en su mayor parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro dilema es más difuso en su planteamiento pero no por ello menos presente en el ámbito real. Muchos autores defienden el erróneo postulado de que el corrector siempre actuará en detrimento de la esencia genuina de su obra y renegarán de su labor pero el impulso que los mueve a rechazar dicha ayuda es de otro cariz. El autor, en su fuero interno, no puede evitar ponerse en el lugar del lector y pensar: ¿Qué confianza pueden merecer los textos de alguien al que se le supone ampliamente dotado y versado en su cometido pero que necesita del apoyo de un profesional en teoría más cualificado que él para esa labor? Es el miedo a esa supuesta «&lt;em&gt;mala prensa&lt;/em&gt;», unido a ciertas dosis de soberbia, la causa por la que muchos escritores nieguen y renieguen de las aportaciones de un corrector de estilo. Apreciación completamente errónea en mi modesta opinión. A veces es muy necesaria aplicar una cierta dosis de humildad y reconocer que, al margen de nuestra valía literaria, no somos infalibles y cometemos errores. Y como profesionales forma parte de nuestra obligación entregar al lector, destinatario último de nuestro trabajo, el mejor producto posible. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-2779176391310650202?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/2779176391310650202/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=2779176391310650202&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/2779176391310650202'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/2779176391310650202'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2007/03/correctores-de-estilo.html' title='Correctores de estilo'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-3254588068834688427</id><published>2007-03-15T22:43:00.000+01:00</published><updated>2007-03-15T22:48:00.404+01:00</updated><title type='text'>Nada vive eternamente</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cuando hace siete meses inicie, a instancias de una serie de personas, mi andadura en este blog con el fin de compartir mis conocimientos sobre el mundo editorial, tan sólo puse una condición para ello: llevarlo a cabo sin trampa ni cartón. Desde el primer momento me afané en dejar perfectamente claro lo que había y lo que dejaba de haber. Jamás pretendí engañar a nadie y si a alguien le surge la menor duda, puede consultar en el histórico la primera entrada de este blog. En ella —titulada de forma significativa «&lt;em&gt;Declaración de intenciones&lt;/em&gt;»— indicaba que desconocía el tiempo que duraría esta andadura y su periodicidad ya que dichos parámetros estaban sometidos a cuestiones de una índole que yo no podía controlar en su totalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que las circunstancias por las que ha discurrido la andadura de este blog pueden haber defraudado las expectativas de muchos. Si es así, lo lamento. Pero quiero que esas personas entiendan algo: no puedo ser culpable de incumplir una promesa que nunca hice. Lo que aquí se daba, se daba de buena fe. Y ha durado —o durará, nunca se sabe— hasta que los hados quieran y mis circunstancias me lo permitan. Hasta ese momento, cada uno es muy libre de lanzar en arameo los juramentos que estime oportunos pero jamás podrá acusarme de faltar a mi palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A día de hoy me resulta muy costoso hacerme cargo de la tarea que implica colaborar en este blog. Y me resulta costoso por dos motivos principalmente. Uno, porque no dispongo del tiempo necesario para dedicarlo a algo que para mí era y siempre ha sido un acto de buena voluntad. Un acto por el que nada solicité y por el que nada exigí nunca. Y del que siempre esperé, en aras de la cortesía, la misma respuesta. Y dos, porque realmente desconozco qué puedo mostrar a partir de aquí que pueda interesar a todo el mundo y que no suponga personalizar en casos concretos. Todo aquel que me remitido un EMAIL con alguna duda sobre un caso puntual y personal, ha sido contestado con mayor o menos presteza por el mismo medio. Lo que no me parece de recibo es convertir este blog en «&lt;em&gt;El consultorio sentimental-literario de la señorita Prometeo&lt;/em&gt;» exponiendo casos puntuales, concretos y de un interés muy limitado como tampoco voy a convertir las aportaciones a este blog en divagaciones matutinas sobre lo bien que me siento mirándome el ombligo cuando no tengo otra cosa que aportar. Para eso ya existen decenas de blogs. Y, en aras de estas circunstancias, es preferible guardar un honroso silencio que destrozar lo aquí logrado entrada tras entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La entrada de hoy —la que acompaña a ésta— es el resultado de una consulta personal cuya respuesta sí considero de interés general. Hasta que vuelva a encontrar un motivo de similar entidad que compense romper la quietud de este blog, las circunstancias seguirán produciéndose de similar manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reciban un cordial saludo,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Prometeo&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-3254588068834688427?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/3254588068834688427/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=3254588068834688427&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/3254588068834688427'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/3254588068834688427'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2007/03/nada-vive-eternamente.html' title='Nada vive eternamente'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-2922264161942428006</id><published>2007-03-15T22:35:00.000+01:00</published><updated>2007-03-15T22:43:18.308+01:00</updated><title type='text'>Preguntas de un escritor novel</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Recibo un EMAIL en el que se me comunica que uno de los asiduos a este blog ha recibido una propuesta editorial aún por concretar y en el que me solicita la resolución de una serie de dudas sobre la forma de proceder al respecto. Siendo alguna de estas preguntas bastante comunes entre los autores noveles, me permito la libertad de transcribir dichas preguntas y mis respuestas, respetando en todo momento, por supuesto, el anonimato de mi interlocutor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Cuándo cobra el autor? ¿Cuándo firma el contrato o cuándo se publica el libro? Seguro que resulta obvio para usted. Pues yo, el autor lego y principiante, no tengo ni idea del «cuándo»... Del «cuánto» tampoco tengo ni idea, pero como me imagino que las cantidades son aún más variables que los intereses bancarios, pues no sé si atreverme a preguntar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra duda existencial: Y una vez te «dicen» (verbalmente, claro) que les interesa tu obra y que la publicarán el año que viene, y que ya «te llamarán» para «firmar el contrato y comentar algunos cambios»... Estooo... ¿Puede pasarse tu obra en ese limbo de «inexistencia» muchos meses?... Ya sé que si en ese tiempo desaparece la empresa editora o el editor en persona, pues será lógico que todo se vaya al garete, pero suponiendo que no... ¿Con cuánta antelación a la publicación se firma el contrato?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y más aún, parece lógico pensar que puedo pedir (¿exigir? ¿solicitar?) firmar un contrato antes de ponerme a hacer arreglos a mi novela. ¿O no?...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por termino medio y en un amplio porcentaje, los contratos editoriales estipulan que el autor cobre entre un 8 y un 10% de PVP del libro para las ediciones «&lt;em&gt;normales&lt;/em&gt;» (rustica, tapa dura, etc.). Dicho porcentaje desciende al 5-6% en las ediciones de bolsillo. Por estos motivos y si el contrato está bien redactado y exento de mala fe, en dicho documento debe especificarse de forma cuasi indispensable, además del porcentaje mencionado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;Número de ediciones a las que tiene derecho la editorial (unas 25 suele ser una cifra común)&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Rango de unidades que componen cada edición (entre 2000 y 20.000. Le aconsejo que consulte la entrada de mi blog en la que comentaba el timo de la quincuagésima edición y el concepto de «&lt;em&gt;reimpresiones&lt;/em&gt;»)&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Tiempo de duración de contrato (cinco años suele ser una cifra justa)&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;PVP mínimo de los ejemplares (le permitirá computar lo que usted se llevará en el mejor de los casos si se venden X ejemplares. Este dato no suele ser de uso común pero es muy aconsejable que aparezca en contrato)&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;De forma general suele estipularse que el autor reciba en concepto de anticipo una cantidad indeterminada (totalmente libre y de común acuerdo entre el editor y el autor. Ahí si que no hay parámetros de referencia para medir: Pérez Reverte cobraría 25 millones de pesetas de anticipo sobre royalties; Un autor desconocido, con mucha suerte, cobrará 200.000 pesetas). Dicha cantidad, por ley, debería abonarse en el momento de la firma del contrato de edición. La cortesía permite que el editor lo liquide de 7 a 10 días después, por el medio que acuerden o que él le indique (talón, transferencia...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez el libro está en el mercado, el editor suele llevar a cabo dos liquidaciones anuales (tradicionalmente se realizan en abril y en noviembre en la gran mayoría de las editoriales pero en el fondo sólo son fechas orientativas y sujetas a la política de la editorial. Algunas editoriales sólo hacen una liquidación anual a finales de año) en las que el editor está obligado a demostrar &lt;strong&gt;documentalmente&lt;/strong&gt; los ejemplares vendidos. En esa liquidación se le abona al autor su porcentaje correspondiente sobre dichos ejemplares. Si la cifra a liquidar es menor que el anticipo recibido, el autor no cobra nada hasta la próxima liquidación... o la otra... o la otra... es decir, hasta que, a base de liquidaciones, se cancele el anticipo entregado. Importante: las fechas de la liquidación o liquidaciones deben aparecer reseñadas en el contrato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto a su otra duda, desde que te dicen que les interesa tu obra hasta la firma efectiva del contrato lo habitual es que no transcurra más de un mes/un mes y medio. Desde la firma hasta la publicación pueden transcurrir perfectamente seis u ocho meses. Mi consejo personal es que no comience a retocar su obra hasta que a) le digan en la editorial qué desean cambiar exactamente (y usted evalúe que esos cambios no van en detrimento de su obra) y b) no haya firmado el contrato. No suele ser muy habitual pero hay algunas editoriales desaprensivas que se dedican a hacer trabajar al autor (cambie esto aquí, quite esto de allá) para al final echarse atrás con la más peregrina excusa, obligándole a trabajar de balde y lo que es peor, dejando la obra hecha unos zorros que no termina por reconocer ni uno mismo. Tómese las cosas con calma. Sin pausa pero sin prisa. Le adelanto que el negocio editorial funciona a un ritmo muy lento. Incluso una vez firmadas y atadas las cosas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-2922264161942428006?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/2922264161942428006/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=2922264161942428006&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/2922264161942428006'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/2922264161942428006'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2007/03/preguntas-de-un-escritor-novel.html' title='Preguntas de un escritor novel'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-116852761057680553</id><published>2007-01-11T15:58:00.000+01:00</published><updated>2007-02-19T13:39:02.020+01:00</updated><title type='text'>Malas noticias</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Tras unas semanas sin tener noticias de Prometeo, hemos logrado al fin ponernos en contacto con él. Nos comunica que, lamentándolo mucho, sus obligaciones actuales -está trabajando en dos proyectos, una adaptación cinematográfica y una nueva novela, de forma simultánea- le impiden participar en este blog con la asiduidad que le gustaría. Que ello no supone el abandono de sus intervenciones en este foro pero que, por el momento, no puede atenderlas ni prepararlas como corresponde. Espera y desea que, en cuestión de unas pocas semanas, pueda retomar el ritmo de sus intervenciones. Hasta entonces, ruega a los contertulios habituales que, si lo creen oportuno, vayan exponiendo sus dudas y preguntas en los comentarios de esta entrada. En cuanto le sea posible, procederá a responderlas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Saludos,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Luis Javier.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Administrador de "Miserias Literarias".&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-116852761057680553?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/116852761057680553/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=116852761057680553&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116852761057680553'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116852761057680553'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2007/01/malas-noticias.html' title='Malas noticias'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-116500871922697893</id><published>2006-12-01T22:29:00.000+01:00</published><updated>2007-02-05T00:19:26.716+01:00</updated><title type='text'>Consultorio literario (VI)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;¿Qué título académico debería poseer un crítico literario? (Al fin y al cabo, sólo un médico puede recetar, ¿no?).&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y un escritor para poder escribir? Siempre me he considerado un férreo detractor de la tan traída y llevada &lt;em&gt;titulitis&lt;/em&gt; lo cual no quiere decir que dé por bueno el que cualquier indocumentado esté en condiciones de ejercer una determinada profesión. Pero no es menos cierto que no sólo el academicismo dota de las condiciones necesarias para desempeñar una determinada tarea con solvencia. Los valores exigibles un crítico literario no son cuantificables en base a unos estudios determinados. Aún teniendo en cuenta lo que tiene de subjetivo el ejercicio de la crítica —condición inherente al propio acto de juzgar—, un buen crítico, ante todo, debe ser honesto, analítico, independiente, imparcial y, obviamente, exquisitamente versado en la materia que critica. Salvo la última de ellas, el resto de cualidades no pueden enseñarse. Se aprenden y se cultivan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Cuando inicias una novela ya sabes lo que quieres contar o te dejas guiar por los personajes y sus historias? Esto es algo que me interesa mucho porque no sé si he perdido la inspiración o me han abandonado mis "personajes".&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice el saber popular que «&lt;em&gt;cada maestrillo tiene su librillo&lt;/em&gt;». No hay un patrón exacto a la hora de narrar una historia. Unos prefieren ser metódicos y esquematizar todo lo que van a contar antes de empezar a hacerlo y otros prefieren partir de una idea base, un pálpito, una impresión y dejar que el texto fluya mientras lo escriben. Cada método tiene sus ventajas y desventajas y todos son adecuados en tanto en cuanto cumplen su cometido. En mi caso, yo prefiero partir de una idea base, esquematizarla en la cabeza hasta que tengo claro de donde parto, por donde paso y a donde quiero llegar —no escribo una sola línea hasta que no sé cómo va a acabar mi historia— y una vez montado ese esquema, me pongo a escribir sin encorsetarme en ideas preconcebidas, dejando que fluya el carácter de la narración. Es curioso —y gratificante— el descubrir cómo «&lt;em&gt;se te rebelan los personajes&lt;/em&gt;». Cómo alguien que participa en tu historia desde una perspectiva secundaria, de pronto cobra interés, despierta tus simpatías y termina siendo una pieza clave de tu narración. Forma parte de lo que tiene de juego el placer de escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Qué es más fácil de escribir ¿cuentos o novelas?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En principio puede parecer más sencilla la escritura de cuentos ya que el esfuerzo para desarrollar la historia aparenta ser más breve. Pero sólo es apariencia. Un buen cuento requiere de una serie de habilidades muy particulares que, en mi modesta opinión, no están al alcance de cualquiera. El terreno en el que se mueve un cuento es mucho más condensado, mucho más reducido. La capacidad de síntesis necesaria para contar una buena historia —y hacerlo bien— en cinco o diez páginas es agotadora. En la novela tienes un margen de maniobra mucho más amplio. Si cometes un error argumental en una novela, tienes doscientas páginas para subsanarlo —o disimularlo—. Si cometes un error argumental en diez páginas, arruinas la historia. Escribir un cuento es como tratar de hacer salto de longitud disponiendo de un espacio mínimo para coger carrerilla. Hay que ser muy bueno para hacerlo bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Cuándo se está seguro de que una novela está terminada?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca. Una novela puede estar completa pero nunca estará terminada. Cualquier texto siempre es mejorable. Hasta el más perfecto de ellos. A lo máximo que se puede aspirar es a completarla de la forma más digna posible. Yo he leído textos míos, ya editados, a los que me han dado ganas de darle un nuevo giro a pesar de que el resultado me pareció bueno cuando lo entregué a la editorial. Esa es una de las maldiciones del escritor y, sobre todo, del escritor perfeccionista. Todo es mejorable. Siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Cuál es el último chanchullo editorial del que se ha enterado?&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El último del que tengo constancia es el eterno chanchullo, el chanchullo por antonomasia: el Premio Planeta. Al menos, en esta edición, han tenido la decencia de ofrecérselo a un escritor de reconocida trayectoria y prestigio pero de indudable buen hacer. No he leído aún lo último de Pombo pero, por lo anteriormente escrito por él, no me cabe duda que tendrá un mínimo nivel de calidad literaria. Otra cuestión aparte es que Planeta siga traicionando el espíritu de los certámenes literarios, montando el circo mediático que monta y solicitando la colaboración de candidos escritores que entregan esperanzados sus manuscritos pero que la única oportunidad que tendrán será la de ejercer de perfecta comparsa.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-116500871922697893?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/116500871922697893/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=116500871922697893&amp;isPopup=true' title='27 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116500871922697893'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116500871922697893'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/12/consultorio-literario-vi.html' title='Consultorio literario (VI)'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>27</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-116436508884643285</id><published>2006-11-24T11:34:00.000+01:00</published><updated>2007-01-03T12:04:37.060+01:00</updated><title type='text'>Este blog comienza a dar sus frutos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;He recibido con satisfacción un interesante correo electrónico de un lector de este blog en el que me expone lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;i&gt;Según mis cálculos, con relación a lo expuesto en su blog y siguiendo sus números, la agenda de un escritor ya integrado en el mundillo me ha quedado algo así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;Colaboración en prensa: 1200 €/mes (calculo que para una dedicación de 8 horas/semana);&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Talleres: 1200 €/mes (supongo que para una dedicación de unas 8 horas/semana, 6 de clases pero 2 de preparación y/o seguimiento de alumnos);&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Conferencias (digamos 1 por mes, 8 horas de dedicación, 4 de atención a la jornada y 4 de preparación): 300 €/mes;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Jurado (digamos 3 por año y una lectura de unos 10 manuscritos por certamen, unas 40 horas en total, 120 horas/año);&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Libro: digamos que unos ingresos de 18000 € en el mejor de los casos;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;Atención a la correspondencia, reuniones con agentes o editoriales, etc… (supongo que entre 0 e infinitas horas semanales);&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;Esto supone unos ingresos brutos de 52200 €/año, 2850 € al mes, para una dedicación aproximada de unas 20 horas semanales a todas las actividades, sin contar la preparación del libro y el apartado de otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el supuesto de que esto fuera realista, creo que podría ser interesante conocer los posibles pasos intermedios, es decir, cuando existe un camino mileurista que muchos estarían encantados de abordar.&lt;/i&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Aparte de congratularme el hecho de comprobar que los lectores de este blog atienden, entienden y deducen con acierto a partir de lo que aquí se expone, no imagina este lector lo preciso que ha resultado en sus deducciones. Sin saberlo —o quizá sabiéndolo— acaba de llevar a cabo la &lt;em&gt;radiografía&lt;/em&gt; de la nómina de cualquier escritor de cierto renombre de este país. Como podrán comprobar por los datos aportados, esas cifras están muy lejos de la imagen que muchos tienen del escritor que nada en la opulencia, poseedor de cuentas en Suiza y en las islas Caimán, dueño de yates y propiedades y cuyas palabras se cotizan a precio de oro. Dichos datos demuestran que hacerse rico —o tan siquiera vivir— &lt;u&gt;únicamente&lt;/u&gt; de vender libros en este país es prácticamente una utopía pero también evidencian que uno sí puede vivir holgadamente de todo aquello accesorio y aledaño a la propia literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que sí es cierto es que, sin ser más allá de una nómina afortunada —y, no lo olvidemos, abonada por llevar a cabo un trabajo placentero y satisfactorio—, dicha cifra está muy por encima de la media de los ingresos de cualquier trabajador &lt;em&gt;mileurista&lt;/em&gt; de este país. El lector que me remitió tan agudo correo se pregunta sobre la posible fórmula que permita recorrer el camino que lleva desde el &lt;em&gt;mileurismo&lt;/em&gt; hasta la posición desahogada del trabajador de la pluma —en el mejor sentido del término—. Lamento ser portador de malas noticias y comunicar que dicha fórmula no existe. Es decir, existe el camino pero no el mapa que permite transitarlo. Las circunstancias son variadas y múltiples y las formas de recorrer ese camino, casi tantas como escritores que lo intentan. No hay una formula magistral, precisa y exacta, que nos conduzca a la alquimia de vivir de las letras. Depende muy mucho de las circunstancias y posibilidades personales de cada uno. Lo que si existe es una base sobre la que apoyarse, un concepto del que ya he hablado en otras entradas y sobre el que me gustaría volver a incidir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salvo muy contadas excepciones, no existe en &lt;em&gt;pelotazo&lt;/em&gt; literario. Más bien, existir, existe, pero eso no es convertirse en escritor profesional. Eso es otra cosa. Convertirse en escritor profesional —que no vocacional, ese es otro concepto— es ser participe de una carrera de fondo, de una prueba de resistencia, que conlleva mucha dedicación, mucho tiempo y mucho esfuerzo y en la que se deben superar diversas etapas a distintos niveles. El &lt;em&gt;quid&lt;/em&gt; de la cuestión, la madre del cordero, para superar esos niveles es lograr la notoriedad suficiente en el nivel actual para que la persona que debe abrirnos la puerta del siguiente nos preste esos cinco minutos de atención necesaria. Y a mayor sea el nivel alcanzado, mayores serán las prebendas conseguidas. Es tan sencillo —y a la vez tan complejo— como eso. ¿Las formas y maneras de adquirir esa notoriedad en el nivel en el que nos encontremos? Este blog ha venido hablando de ellas en prácticamente todas sus entradas desde que fue creado hace tres meses. Si aún no tienen una idea precisa de cómo llevarlo a cabo, les recomiendo que se lean de nuevo las entradas —y, atención, los jugosos comentarios asociados a éstas— desde el principio.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-116436508884643285?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/116436508884643285/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=116436508884643285&amp;isPopup=true' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116436508884643285'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116436508884643285'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/11/este-blog-comienza-dar-sus-frutos.html' title='Este blog comienza a dar sus frutos'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-116354319243160602</id><published>2006-11-14T23:20:00.000+01:00</published><updated>2007-02-03T14:32:43.150+01:00</updated><title type='text'>Consultorio literario (V)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Mis disculpas por el retraso. A mis obligaciones habituales se ha unido estos días una pertinaz gripe que, de forma vil y conspirativa, se empeña en mantenerme en cama. Y a ciertas edades no es conveniente hacer muchos excesos. Un saludo a todos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;¿Alguien soporta leer un texto muy largo en la pantalla del ordenador?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que habrá gente que lo haga pero no deja de ser una tarea ardua y fatigosa. Hoy por hoy, el mejor soporte para textos extensos es, sin duda alguna, el papel. Por otro lado, abrir un libro no sólo supone leer su contenido. Asociado a este gesto hay todo un ritual muy excitante del que resulta muy complicado abstraerse una vez se ha acostumbrado uno a él. Leer las solapas, abrir sus páginas, sentir su tacto, percibir el aroma de la tinta impresa. Llámeme fetichista si lo desea pero estoy convencido que esa inigualable experiencia no se perderá nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Si la mayoría de los actuales compradores/lectores de novelas son del género femenino, ¿influye esto en los criterios de las editoriales cuando eligen textos para publicar?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin duda alguna. No influye de forma decisiva pero sí es tenido en cuenta. En cualquier caso no vamos a cometer el error de entrar en definiciones de &lt;em&gt;literatura femenina&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;literatura masculina&lt;/em&gt;. No vamos a hablar de Barbara Cartland ni de Sven Hassel. Bajo mi prisma, tales conceptos —literatura masculina y femenina—, en su forma pura, han dejado de existir. Hoy en día los gustos son variopintos y ese tipo de encasillamientos ya no resultan precisos pero lo que sí es cierto —y obvio— es que siempre se estudian las tendencias de lectura de cara a publicar nuevos manuscritos y entre esos estudios, algunos dedican una especial atención al género femenino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Algún escritor, de prestigio o no, se permite el lujo o la sapiencia de no filtrar sus textos por un corrector de estilo, de ortografía, etc.? ¿Debería hacerse constar en las primeras páginas de los libros el nombre de estos “obreros”?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos tratan de cometer tamaña osadía pero hay que tener en cuenta que, en muchas ocasiones, se trata de una decisión ajena al autor y llevada a cabo por política editorial. El autor es dueño de sus textos pero el editor es dueño —y responsable— de sus ediciones. Y a ningún editor le gusta ver su nombre en boca de todos debido a la deficiente calidad de las mismas. En cualquier caso, dichos casos son muy puntuales, casi anecdóticos. Los autores que tratamos de ser profesionales somos conscientes de nuestras limitaciones y reconocemos y admitimos la necesidad de los correctores. Otra cuestión diferente es que se discutan determinados aspectos o criterios de la corrección. Los correctores son personas y, como tales, susceptibles de cometer fallos. Yo me he encontrado en algunas de mis galeradas reseñas de errores que, una vez comentados con el corrector, no eran tales. Respecto a su segunda pregunta, mi respuesta es que lo que sugiere no sería ningún despropósito. En las ediciones traducidas figura el nombre del traductor —en ocasiones, cuando se trata de alguien de prestigio, aparece de forma explicita y señalada—. ¿Por qué no debería aparecer el nombre de los correctores? En cualquier caso, esa decisión chocaría de frente con el ego de muchos compañeros de profesión que deberían aceptar de forma pública que han necesitado ser corregidos —aunque, en el fondo, sea &lt;em&gt;vox populi&lt;/em&gt;— por lo que muchos opinan que ese tema es mejor &lt;em&gt;no meneallo&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Se debería “traducir” El Quijote al lenguaje del castellano de uso actual?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué? ¿Qué beneficios se obtendría con ello? Si de lo que se trata es de aumentar su legibilidad, existen excelentes ediciones comentadas. No acabo de comprender el trasfondo de la pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Todos los autores que publican de manera habitual son siempre rentables para la editorial? Si no es así, ¿por qué los siguen editando?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No. No siempre lo son. En muchas ocasiones se les mantiene porque dejan de serlo de forma puntual, cuando han escrito una obra muy novedosa, arriesgada en su planteamiento o simplemente mala de solemnidad —todos cometemos patinazos. No se puede ser divino eternamente—. En esos casos y previendo futuras rentabilidades, se mantiene al autor &lt;em&gt;en plantilla&lt;/em&gt;. Eso sí, al segundo fallo consecutivo ya puedes ir buscando otro lugar donde anidar. En otras, la obra no es rentable &lt;em&gt;per se&lt;/em&gt; pero mantener a ese autor en la editorial les produce una pátina de respetabilidad y calidad literaria que les beneficia de cara a la galería —el &lt;em&gt;Ulises&lt;/em&gt; de Joyce es infumable pero cualquier editorial que cuente en su fondo con dicha obra obtiene de inmediato un cierto crédito intelectual. O las obras de Milan Kundera no las lee ni dios pero decir que lo publicas en tu editorial concede de inmediato un elevado prestigio—. En otros casos —los menos— se les mantiene porque, aun no siendo rentables, el editor cree en la calidad literaria de la obra de ese autor y confía en que, tarde o temprano, acabará siendo reconocido. Son inversiones a largo plazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Por qué los escritores son tan malos compañeros de sus colegas? Desde que empiezas y eres novel ya puedes sentir esa mirada lacerante en la nuca y cuando te giras ¡zas! otro escritor en busca de editorial a punto de clavarte un cuchillo.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Estimado amigo, su enunciado parte de una falacia dialéctica ya que al expresarlo de forma categórica, da usted por sentado que los escritores son malos compañeros. Y no siempre suele ser así. Y es cierto que entre los escritores hay personas muy necias o con muy mala leche. Ya comenté este aspecto en otro de los consultorios, creo recordar que en el &lt;em&gt;III&lt;/em&gt;. Las animadversiones vienen dadas por el propio carácter de las personas, independientemente de que sean escritores o fontaneros. La diferencia es que las animadversiones de los escritores se ven y se notan más ya que disponen de los medios necesarios para darlas a conocer a un amplio sector de gente, sus lectores. Y respecto a esa manía persecutoria que suele asaltar al escritor novel, no se preocupe. Como manía que es, se acaba curando —o, según los casos, agravando— con el tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-116354319243160602?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/116354319243160602/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=116354319243160602&amp;isPopup=true' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116354319243160602'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116354319243160602'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/11/consultorio-literario-v.html' title='Consultorio literario (V)'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-116239950336865494</id><published>2006-11-01T17:42:00.000+01:00</published><updated>2007-01-02T00:23:47.166+01:00</updated><title type='text'>Consultorio literario (IV)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;La angustia de no publicar, a pesar de que se hayan reconocido tus méritos, ¿puede llegar a matar el deseo de escribir? Empiezo a pensar que sí ¿conoces algún caso?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suelo respetar todas las posturas pero la del escritor intimista y atormentado que escribe para sí y para apaciguar los demonios que lleva dentro sin importarle que sus textos no sean leídos por nadie siempre me ha parecido, desde un punto de vista estrictamente personal, un camelo como un piano de cola. El arte de escribir es un acto de comunicación. Uno plasma en papel las historias que lleva en la cabeza porque desea transmitirlas a otras personas. De lo contrario, estas historias nunca abandonarían su lugar original.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, al autentico escritor, a aquel que escribe por que le asfixian las historias que lleva dentro y ansía la posibilidad de compartirlas con los demás, nunca se le puede matar el deseo de escribir pero si es cierto que cuando falla el canal de transmisión —es decir, la publicación de sus textos—, cuando falla una de las motivaciones por las que escribe, ese deseo puede &lt;em&gt;aletargarse&lt;/em&gt; al considerar que fracasa en su cometido de transmitir una historia. ¿Qué si conozco casos? Bastantes. Pero muchos de ellos no eran auténticos escritores. Tan sólo buscadores de fortuna que deseaban probar suerte. Esos suelen ser los primeros que abandonan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Literatura en la Red. Escribir en Internet, “pasando” de editoriales. Escribir para todo el mundo que entienda tu idioma. Sin ansias de estipendios económicos; sólo con la satisfacción de ser leído y de recibir comentarios de quien desee hacerte partícipe de sus opiniones por lo que has escrito. Escribir para ser leído; sin más ambición que esa. En Internet, digo. ¿Qué opinión le merece todo esto?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy buena. En línea con lo comentado en la anterior respuesta, el autentico placer del escritor debe consistir en ser leído y cualquier medio para llevarlo a cabo es perfectamente lícito. Y entendámonos. Cuando la satisfacción propia del autor se ciñe a ser leído y a recibir comentarios —halagüeños o no— sobre lo que escribe, el simple hecho de dar a conocer sus textos debería bastar sin importar la forma ni el medio. El conflicto suele surgir cuando uno comienza a sentir la necesidad de escribir las 24 horas del día. En ese momento, uno se plantea de forma consciente que, además de escribir, se tiene la mala costumbre de comer todos los días y pagar las facturas para lo que necesita unos ingresos. Y para lograr ese fin es necesario plegarse a la maquinaria editorial. No hay otro camino. Si usted tiene la fortuna de contar con unos ingresos asegurados al margen de la literatura y además desea escribir y que lo lean, Internet es un medio tan bueno como cualquier otro para lograr sus objetivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Cuando uno está escribiendo su obra, si al tiempo lee tal o cual novela ¿puede ser influenciado por esa lectura y modificar su estilo de una forma espuria?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No más que por sus lecturas anteriores. Siempre he defendido que un escritor es, en gran medida, un lector insatisfecho. Alguien decidido a escribir una historia que hubiera deseado leer de manos de otro pero que, por desgracia, nadie ha escrito aún. El impulso de escribir nace de dentro, de uno mismo pero la forma de hacerlo se forja a base de lecturas, de análisis de otros autores, de otros estilos, evaluando —aun de forma inconsciente— las formas estilísticas de otros autores que, con sus textos, calaron hondo en nosotros y definieron nuestro sustrato como autores. El hecho de que leamos durante la creación de una obra no debería alterar de forma significativa esa circunstancia. No más que lo que hayamos leído hasta ese momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Una vez te publica una editorial modesta sin pedirte a cambio más que tu libro y tu presencia en la promoción ¿qué puedes hacer tú por la obra que no sea pasearte desnudo por el centro de Madrid?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede probar a afirmar que usted mató a Kennedy. O que es la X del GAL. O proclámese autor intelectual del vídeo «&lt;em&gt;Amo a Laura&lt;/em&gt;». Ahora en serio. Creo que reflejé de una forma bastante precisa el proceso en la entrada titulada «&lt;em&gt;La distribución y promoción de la obra propia&lt;/em&gt;» y en los comentarios subsiguientes. Cuando la notoriedad no viene dada por una campaña de marketing apoyada con dinero, la norma a seguir es «&lt;em&gt;todo vale y marica el último&lt;/em&gt;». Busque entornos afines a la temática de su obra y trate de prodigarse en ellos. Concierte el mayor número de actos de firma y presentación posibles, aunque en lugar del Círculo de Bellas Artes sea en el bar de Paco. Échele morro —sin llegar al extremo de resultar despreciable—. Asista a eventos culturales de su ciudad y trate de relacionarse con ese entorno. Emplee su encanto personal. Acuda a tertulias literarias. Vaya a presentaciones de libros de autores conocidos —si puede ser introducido por alguien del medio, su editor, por ejemplo, mejor que mejor— y déjese ver. Departa con unos y con otros. Hágase tarjetas de visita en las que ponga su nombre y el título de su última obra y repártalas a diestro y siniestro en estos eventos. Consiga que le presenten gente. Como ve, la imaginación es muy poderosa. Y con ello no quiero decir que todas esas añagazas surtan el efecto deseado pero no sabe usted la cantidad de oportunidades que surgen donde uno menos se lo espera. Si al menos no se intenta tenga por seguro que no se conseguirá nada. Y como decía el otro: &lt;em&gt;sin riesgo, no hay gloria&lt;/em&gt;. Un último consejo: concentre sus máximos esfuerzos en promocionar la obra durante los seis primeros meses de su salida al mercado. Después de ese tiempo, dichos esfuerzos resultarán baldíos en su mayor parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Qué pasa un año después de haber publicado tu novela en una editorial modesta si no has supuesto un bombazo nacional? ¿Lo tienes difícil para colocar otra? ¿Decir que has publicado puede abrirte alguna puerta... digamos «agencial»?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasa que hay que volver a intentarlo. Al fin y al cabo, de eso se trata ¿no? No tiene porque tenerlo más difícil con su siguiente obra. Todo lo contrario. Publicar nunca es un demérito. Y el hecho de haber publicado sin que haya truco detrás —autoedición— siempre ayuda a abrir puertas. Ya comenté en una de las entradas que, en el fondo, se trata de ir acumulando los méritos necesarios en tú currículum para que el siguiente en el escalafón te preste esos ansiados cinco minutos de atención. Y sí, el hecho abre puertas. Las agencias, aun siendo más permisivas que las editoriales, suelen conceder algo más de atención a los trabajos de autores editados que a los de los inéditos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Una curiosidad. ¿Que consideración le merece el lenguaje SMS y su extrapolación al lenguaje habitual?&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El lenguaje SMS, desde un punto de vista funcional, me parece un gran invento. Su nacimiento surge ante la necesidad real de subsanar una limitación dentro de un contexto determinado —el teléfono móvil—. Fuera de ese contexto, sin que uno se vea limitado por esas carencias y si se emplea de forma arbitraria dejando de cumplir la función original para la que fue creado, el medio pasa a convertirse en el propio mensaje y su uso resulta una aberración propia de estúpidos y &lt;em&gt;snobs&lt;/em&gt; con ánimo de epatar a aquellos que albergan la misma simpleza de espíritu que ellos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-116239950336865494?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/116239950336865494/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=116239950336865494&amp;isPopup=true' title='26 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116239950336865494'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116239950336865494'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/11/consultorio-literario-iv.html' title='Consultorio literario (IV)'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-116189740286372775</id><published>2006-10-26T23:11:00.000+02:00</published><updated>2006-11-18T05:13:24.480+01:00</updated><title type='text'>Sinvergüenzas y otros congéneres (II)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;Fecha: Mon, 31 Mar 2003 21:44:37 +0200 (CEST)&lt;br /&gt;De: “Carlos Juliá Braun” &lt;carlosjuliabraun@xxxxx.es&gt;&lt;br /&gt;Asunto: Re: Editorial_Jamais._Departamento_Técnico.&lt;br /&gt;Para: “Departamento_Técnico._Editorial_Jamais”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estimado señor Asensio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias por sus aclaraciones, que vuelven a hacerme evidente el escaso interés que quienes dirigen esa empresa tienen no sólo por la literatura, sino incluso por la corrección gramatical. Yo tengo la respuesta a la duda que manifiesta usted cuando escribe que “hoy día, si nos guiáramos por temas de errores ortográficos y/o gramaticales, no sé dónde llegaríamos”: llegaríamos a la victoria del pensamiento, frente al adocenamiento y la torpeza que nos domina. Y todo eso tiene que ver mucho con la honestidad intelectual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hecho de que dispongan ustedes de un email modelo para este tipo de consultas es significativo. La entrevista a Santiago Rojas que tuvo usted la gentileza de enviarme, también. Pero que llamen ustedes “coedición” a lo que no es sino autoedición encubierta, francamente, lo dice todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me alegra saber que no son ustedes unos estafadores; aunque no me ha convencido, señor Asensio, del beneficio que pueda reportarme trabajar con ustedes. No obstante, en el futuro tendré en cuenta su oferta; aunque, desde luego, en ningún caso deberán contar con ver un solo duro de mi bolsillo para la edición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos cordiales desde la isla del Sol,&lt;br /&gt;Carlos Juliá Braun&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D.: Sólo una cuestión más: ¿por qué se encarga el maquetador de la editorial de la correspondencia que corresponde al departamento técnico?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;De: “Departamento_Técnico._Editorial_Jamais”&lt;br /&gt;Para: “Carlos_Juliá_Braun” &lt;carlosjuliabraun@xxxxx.es&gt;&lt;br /&gt;Asunto: Re:_Editorial_Jamais._Departamento_Técnico.&lt;br /&gt;Fecha: Tue, 1 Apr 2003 08:47:09 +0200&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy señor mío:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo dos líneas para responderle a su último email.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encargo de responder este tipo de respuestas porque no sólo soy el maquetador de esta Editorial, sino que me encargo de este tipo de mensajes, de corregir obras, de formalizar contratos, del archivo, de la correspondencia, de... de demasiadas cosas porque no somos Editorial Planeta. Le reitero que somos una pequeña, modesta editorial. Tengo horario intensivo por la mañana y después trabajo en otra empresa. Qué quiere que le diga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, me refería al asunto de la ortografía y gramática porque no sé si usted lee (seguro que sí) la prensa o, por ejemplo, los subtítulos de telediarios, etecé, etecé. Si los leyéramos todos con el detenimiento que usted muestra nos volveríamos de atar. Ojalá todo el mundo escribiera perfectamente pero creo, y cada día estoy más convencido de ello, que eso va a ser imposible. Las razones son, por desgracia, múltiples.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para terminar, y asegurándole que le agradezco este cruce de correspondencia, reciba un saludo desde Jamais.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuel A. Asensio,&lt;br /&gt;maquetador (y no sé cuántas cosas más)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Fecha: Wed, 2 Apr 2003 02:46:16 +0200 (CEST)&lt;br /&gt;De: “Carlos Juliá Braun” &lt;carlosjuliabraun@xxxxx.es&gt;&lt;br /&gt;Asunto: Re:_Editorial_Jamais._Departamento_Técnico.&lt;br /&gt;Para: “Departamento_Técnico._Editorial_Jamais”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estimado señor Asensio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya voy viendo que cuando dicen ustedes “Departamento Técnico” se refieren al Técnico, al de Administración, al de Producción, al Gabinete Jurídico, al Archivo y posiblemente a otros departamentos que se irán desvelando a lo largo de nuestra correspondencia, que deseo muy dilatada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo algunas preguntas más que hacerle y que podrá usted contestar en calidad de sendas facetas y títulos de autoridad en Editorial Jamais. La primera hace referencia al comienzo de sus cartas y al de la de don Gonzalo García Amores: ¿por qué siempre empiezan con las palabras “Sólo dos líneas para...”? Dado que en ningún caso constan realmente de tan escaso número de renglones, ¿podemos concluir que se trata de una fórmula hueca o muletilla? ¿O es que aplican ustedes un modelo de carta preestablecido informáticamente? Si se trata de lo primero, en el caso del señor García Amores sus 18 años justificarían la licencia, pero no en el de usted, así que me inclino por la segunda opción que, no obstante -me permito sugerir-, mejoraría si entre todos le encontrásemos a la frase un sujeto y un verbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿La proposición “Me encargo de responder este tipo de respuestas” junto a la repetición de “me encargo” en dos líneas consecutivas es intencionada? ¿Se trata de una prueba? Porque le advierto que, si están ustedes tratando de probar mis reflejos o todo esto (incluido el “informarle que” del señor García Amores) forma parte de un plan para sondear mi dominio de la lengua, tendrán que idear errores de redacción más sutiles y rebuscados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me honra usted con suponer que leo la prensa, aunque creo que sin duda exagera cuando asegura que leer con detenimiento puede volvernos “de atar”. ¿Acaso la lectura y el pensamiento no son cosa de detenimiento? Porque, para no detenernos, entiendo que ya tenemos ahí la televisión, la radio, el cine o los tebeos. A propósito: ¿no han considerado ustedes la posibilidad de abandonar la edición de literatura y dedicarse a publicar tebeos? Seguro que el público sería menos exigente con la gramática y la redacción, y así mismo se asegurarían un requerimiento mínimo de detenimiento en la lectura y un reducísimo riesgo para la salud mental. ¡Negocio redondo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué significa “Etecé, etecé”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién cree que todo el mundo va a escribir perfectamente alguna vez? Yo no lo creo ni así se lo he formulado; pero tal vez no sea demasiado pedir que los responsables de una sedicente editorial literaria exijan un mínimo decoro lingüístico a los autores que escogen para publicar; y que, por consiguiente, ellos mismos sean capaces de destilar un lenguaje cuando menos correcto. ¿Está usted de acuerdo conmigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, y si no le sirve de molestia: ¿qué edad tiene usted?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedo esperando sus noticias con interés y agradecimiento iguales a los que usted me manifiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un cordial saludo.&lt;br /&gt;Carlos Juliá Braun&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;De: “Departamento_Técnico._Editorial_Jamais”&lt;br /&gt;Para: “Carlos_Juliá_Braun” &lt;carlosjuliabraun@xxxxxx.es&gt;&lt;br /&gt;Asunto: Editorial Jamais&lt;br /&gt;Fecha: Wed, 2 Apr 2003 08:02:19 +0200&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy señor mío:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo el mucho más sencillo de lo que usted cree. Somos una pequeña editorial. No tenemos Conserje, ni Gabinete Jurídico, ni tratamos de poner a prueba a nadie ni dada que se le parezca, etecé, etecé (etc., etc., o etcétera, etcétera).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin más por el momento, reciba un saludo desde Jamais.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Fecha: Thu, 3 Apr 2003 00:08:58 +0200 (CEST)&lt;br /&gt;De: “Carlos Juliá Braun” &lt;carlosjuliabraun@xxxxxx.es&gt;&lt;br /&gt;Asunto: Re: Editorial Jamais&lt;br /&gt;Para: “Departamento_Técnico._Editorial_Jamais”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estimado señor Asensio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias por aclararme el significado de “Etecé, etecé”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me dice que “todo es mucho más sencillo” me preocupa haber sido demasiado oscuro en mis comunicaciones. ¿Sería tan amable de señalarme las partes de mis anteriores mensajes que no entiende? Procuraré enunciarlas con más sencillez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos cordiales,&lt;br /&gt;Carlos Juliá Braun. Rodas&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;La correspondencia se detiene abruptamente tras el último mensaje transcrito, que parece haber desalentado al sufrido y pluriempleado Asensio. No hay duda de que sobrepasé un poco los límites del respeto mutuo; pero, por un lado, estos tunantes no merecían otro trato y, por otro, la ocasión la pintan calva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y poco más. La vida en el Dodecaneso sigue y, si no fuera por estos desahogos, que de vez en cuando nos mantienen entretenidos a todos (pero sobre todo al atribulado amigo Asensio), sería muy monótona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedo a su servicio. Si alguna vez pasa por Rodas, no dude en preguntar por mí en cualquier local cercano al puerto, por sospechoso que parezca (o, tal vez, especialmente si lo parece).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos cordiales,&lt;br /&gt;Carlos Juliá Braun &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-116189740286372775?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/116189740286372775/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=116189740286372775&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116189740286372775'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116189740286372775'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/10/sinvergenzas-y-otros-congneres-ii.html' title='Sinvergüenzas y otros congéneres (II)'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-116189653230444617</id><published>2006-10-26T22:52:00.000+02:00</published><updated>2006-11-02T19:18:00.110+01:00</updated><title type='text'>Sinvergüenzas y otros congéneres (I)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En una de las primeras entradas de este blog comentaba aspectos relativos al sistema de autoedición y en dicho texto aludía de forma somera al impresentable de Santiago Rojas Pulido y su chiringuito &lt;em&gt;Jamais&lt;/em&gt;. Carlos Juliá Braun me remite un texto en el cual relata su breve experiencia con este inefable personaje y que, una vez leído, resulta un claro e ilustrativo ejemplo de los modos, maneras y tácticas empleados por estos estafadores —con esto no quiero decir, ni mucho menos, que todos los autoeditores ejerzan de sinvergüenzas sino que hay mucho sinvergüenza convertido en autoeditor—. Porque lo considero de interés general y con el permiso del señor Juliá Braun, transcribo integra y literalmente el texto remitido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NOTA: las direcciones de correo han sido editadas por los gestores de este blog para evitar la intrusión de SPAM-robots.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;***&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estimado Prometeo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A principios del año 2003, un amigo mío recibió de cierto infame escritorzuelo tarraconense una invitación para participar en un portal pseudoliterario brasileño, Palavreiros. La cutrez del portal y de los textos que presentaba le hizo desistir enseguida, pero me pasó a mí, por si acaso, la dirección; y, para su sorpresa, opté por mandar alguno de los poemas que ya había publicado, junto con una nota biográfica. Los brasileros me lo publicaron todo (igual que hicieron con lo que mandó el escritorzuelo primeramente aludido, lo cual dice muy poco de la selectividad de su criterio) en una página propia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;NOTA BIOBIBLIOGRÁFICA&lt;br /&gt;Carlos Juliá Braun nació en 1966 en Zamora (España) como el rey san Fernando: estando de paso su madre por esa provincia en el momento en que le sobrevino el parto. De padre catalán y madre namibia (de origen prusiano, ovambo, bóer y nama a partes iguales), se crió en el Masnou (Barcelona); quizá cultiva la poesía satírica por sacudirse el estrés que le causa tanto cosmopolitismo. Actualmente reside en la isla de Rodas, donde trabaja como calafate (la profesión de su padre) y mantiene una pequeña galería de arte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un poema suyo fue seleccionado en la antología comentada de literatura satírica universal firmada por Eduardo Moga, Los versos satíricos (Barcelona, Ediciones Robinbook, 2001). Es autor de La leyenda blanca (Puerto del Rosario, Calco, 2002), al que pertenece el soneto adjunto. Actualmente prepara un nuevo poemario: Descenso a los infiernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;carlosjuliabraun@xxxxxx.es&lt;/em&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, a finales de marzo del mismo año, ciertos sinvergüenzas sevillanos que se hacían y no sé si se siguen haciendo pasar por editores (Ediciones Jamais) contactaron conmigo por medio de la dirección electrónica publicada en Palavreiros. Hice mis averiguaciones y de todo ello surgió una interesante correspondencia que ahora comparto con usted, porque tiene que ver con alguno de los posts de la bitácora Miserias Literarias; una correspondencia que debería quedar registrada, creo yo, en los anales de la necedad humana. No se pierda las aclaraciones del espabilado amigo Asensio, que transcribo en su ortografía y redacción originales, ni el careto agitanado del director de Jamais, Santiago Rojas; y disfrute como yo mismo hice –y perdone la petulancia que me es tan propia– de mis feroces réplicas. Juro por mi maltrecho honor que, por inverosímil que sea, toda esta correspondencia tuvo lugar, y autorizo su reproducción y difusión por cualquier medio honrado. En caso de que lo haga, y si es usted menos despiadado que yo, tal vez prefiera maquillar los nombres reales de mis corresponsales en Jamais. Yo, francamente, no lo haría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;De:“Departamento_Técnico._Editorial_Jamais”&lt;br /&gt;Para: carlosjuliabraun@xxxxx.es&lt;br /&gt;Asunto: Editorial_Jamais,_Departamento_Técnico.&lt;br /&gt;Fecha: Tue, 25 Mar 2003 18:19:15 +0100&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estimado Calos Julian Braun:&lt;br /&gt;Sólo dos líneas para informarle que nuestro Departamento Técnico, después de tener noticias de su trabajo en la página palavreiro.hpg.ig.com.br, está interesado en recibir obra de su autoría al objeto de someterla a nuestra consideración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debemos comentarle que en este momento nos encontramos preparando las colecciones profesionales (y editadas en papel rigurosamente). Son colecciones de libros de relatos, poesía, ensayo, novela, etc. Y tenemos ya una dilatada experiencia en la edición de literatura. Por lo que no dude en enviarnos una muestra de sus creaciones, que no tenga comprometidas con otra editorial, a la dirección zzzz@xxxxxx.yy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por si le sirve de ayuda le facilito nuestro ISBN: 95426. Estamos radicados en España (Sevilla), desde donde editamos y distribuimos con carácter nacional (e internacional).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto nos llegara su obra, pasará por este Departamento Técnico y si tuviera la calidad exigida le propondríamos la inclusión en alguna de las citadas colecciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De tal forma, no dude en enviarnos un teléfono y horario en el que poder localizarle en el caso de que tengamos que tomar contacto con usted de una forma más directa y personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asimiso, si usara seudónimo, podría igualmente comentarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin más por el momento, y esperando una pronta respuesta, reciba un saludo desde Jamais.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atentamente:&lt;br /&gt;Gonzalo García&lt;br /&gt;Departamento Ténico. Editorial Jamais.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Fecha: Mon, 31 Mar 2003 04:28:34 +0200 (CEST)&lt;br /&gt;De: “Carlos Juliá Braun” &lt;carlosjuliabraun@xxxxx.es&gt;&lt;br /&gt;Asunto: Re: Editorial_Jamais,_Departamento_Técnico.&lt;br /&gt;Para: “Departamento_Técnico._Editorial_Jamais”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estimado Gonzalo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a vivir tan lejos de Sevilla (le recomiendo vivamente una visita a esta isla de Rodas, la historia se respira en sus calles), no se me escapa que la Editorial Jamais ha proyectado en su breve existencia una pronunciada sombra de sospechas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno, que juega a la sátira sin aspirar ni mucho menos al Parnaso, conoce perfectamente el carácter amateur de quienes participan -participamos- en portales “literarios” como el de Palavreiros; iniciativa ésta honrada y digna, sin duda, próxima al confesionario unas veces y al diván del psicoanálisis otras, pero desde luego siempre alejada de lo que la auténtica literatura precisa: profesionalidad (porque hablamos, sí, de una profesión) e interés por la palabra y no por uno mismo. Entre los adolescentes ripiosos y los poetastros de pueblo, junto a los vates frustrados y los poetas indigentes, encuentra su lugar mi sátira pedestre y rufiana, propia del calafate que soy, sin más estudios que los recibidos en los diversos puertos que el azar me ha mandado visitar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso me extraña que una editorial que se dice seria se dirija a mí por el mero hecho de haber encontrado mi pobre soneto en semejante contexto. También me sorprende que la misma empresa aduzca de antemano (excusatio non petita...) su ISBN (como si desconociéramos cuán fácil es hacerse asignar uno) y su “dilatada experiencia en la edición de literatura”; como si no supiéramos bien que en el mundo real somos nosotros, los autores, quienes suplicamos a las editoriales un hueco, jurando que poseemos experiencia y prestigio, autoeditándonos muchas veces (los que transitamos ese sendero) y haciendo méritos -llegando a lavarle el coche a la mujer del editor o a practicar el sexo oral con el conserje de la editorial- a fin de que el lector de turno llegue a echarle un vistazo al título de nuestra obra. ¡Cuánta generosidad la de Ediciones Jamais, y qué originalidad la suya!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no existiese Internet seguramente no tendríamos noticia de la multitud de quejas de aspirantes a escritores que, atacados en su buena fe y posiblemente en su tierna inocencia, afirman haber sido estafados por Jamais o por otras pseudoeditoriales que, en los mejores casos, no son sino gestoras de autoedición; y, en los peores, profesionales del timo. ¿Cuánto dinero pensaban pedirme tras pasar por su Departamento Técnico? Les diré que, aunque no juzgue deshonesta la autoedición, me tocan las pelotas los timadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una oferta como la suya hay que agradecerla y estimarla en lo que vale. Por ello le digo: no, gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos cordiales,&lt;br /&gt;Carlos Juliá Braun.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D.: Amigo Gonzalo: para dirigir una editorial, comete usted demasiados errores gramaticales y su redacción es pobre. Si está interesado, en el futuro le puedo corregir sus cartas por un módico precio. También soy corrector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;De: “Departamento_Técnico._Editorial_Jamais”&lt;br /&gt;Para: carlosjuliabraun@xxxxx.es&lt;br /&gt;Asunto: Editorial_Jamais._Departamento_Técnico.&lt;br /&gt;Fecha: Mon, 31 Mar 2003 09:26:19 +0200&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy señor mío:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar, sepa que el director de esta Editorial no es Gonzalo García Amores, no. Es Santiago Rojas. El compañero Gonzalo (18 años) se encarga de contactar con los autores. Nada más. Lamentablemente, hoy día, si nos guiáramos por temas de errores ortográficos y/o gramaticales, no sé dónde llegaríamos. Aunque, efectivamente, una Editorial tiene que cuidar estos detalles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguido le indico el email que solemos enviar a los autores con emails como el suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo dos líneas para responderle a sus dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Sepa que Editorial Jamais es, por el momento, una editorial de coedición. Hay aún pocos autores que no tengan que aportar cantidad alguna para publicar con nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Somos una pequeña, modesta editorial en la que trabajamos cinco personas. Y, como usted sabe, en este mundo de las letras el camino no es fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Todos los proyectos que firmamos salen al mercado. Lo cierto es que tardamos en publicar. En algunos contratos nos vemos en la tesitura de agotar los plazos. Sí, es cierto. Pero publicamos todo lo firmado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. No podemos salir al paso de cada comentario en internet. Nuestra obligación es publicar las obras y nada más. Ésa es nuestra respuesta. En algunos foros llegan a decir que ni siquiera existimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. En la dirección de correo www.mec.es (es el ministerio de educación y ciencia de España) puede encontrar nuestros antecedentes literarios. Las últimas novedades aún no aparecen. Es un trámite que lleva tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. El problema de nuestra editorial es, sencillamente, que es de coedición. Eso, de por sí, conlleva aspectos negativos, desconfianza...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adjunto le envío una de las últimas apariciones de nuestro director en prensa, motivada por lo que aparece en la Red [en la página siguiente].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin más por el momento, esperando haberle resuelto sus dudas, reciba un saludo desde Jamais.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuel A. Asensio,&lt;br /&gt;maquetador.&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-116189653230444617?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/116189653230444617/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=116189653230444617&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116189653230444617'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116189653230444617'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/10/sinvergenzas-y-otros-congneres-i.html' title='Sinvergüenzas y otros congéneres (I)'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-116189592089035046</id><published>2006-10-26T22:45:00.000+02:00</published><updated>2006-10-31T14:38:48.686+01:00</updated><title type='text'>¿Se puede vivir de vender libros?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Una de las cuestiones que más curiosidad suele suscitar —sobre todo entre los escritores neófitos— es el hecho de conocer si, a día de hoy, uno puede ganarse la vida holgadamente con la venta de las obras publicadas. La típica y más popular imagen que tenemos de un &lt;em&gt;autor de éxito&lt;/em&gt; es la de un escritor que vende miles de ejemplares de sus obras y que a cambio obtiene pingues beneficios. Por desgracia, no siempre es así. De hecho, casi nunca es así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Se puede vivir de vender libros? El Sr. José Manuel Lara lo hace pero su caso es muy peculiar y no es exactamente el tipo de supuesto al que pretendo referirme. Siendo sinceros, en España, de vender libros viven tres. Cuatro como mucho si consideramos que quizá el cuarto tenga algunas dificultades para llegar a fin de mes. Excluyendo pelotazos &lt;em&gt;dabuten&lt;/em&gt; —dicho sea sin ánimo peyorativo, tan sólo enunciativo— tipo «Falcones» o «Tusset», la amplia mayoría de los autores de este país no pueden permitirse usar las ventas de sus libros como principal fuente de ingresos por el sencillo hecho de que no les reportaría las suficientes garantías para ello. Depender de unos ingresos tan irregulares —las ventas de ejemplares, el favor del público y las etapas creativas no se pueden planificar ni cuantificar con la misma exactitud que el horario de una oficina o la nómina a fin de mes— frente a pagos terriblemente regulares —hipotecas, recibos, colegios de los niños— sería una autentica irresponsabilidad y una locura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello, la gran mayoría de los autores de este país utilizan la venta de sus libros como un soporte que les permite, además de obtener un apetecible ingreso, hacerse con un nombre lo suficientemente reconocido para poder prodigarse en una serie de actos cuya remuneración sí puede permitirle obtener el sustento habitual. Me explico. Cuando tu nombre ya «&lt;em&gt;suena&lt;/em&gt;» y es reconocido en determinados ámbitos literarios, editoriales y públicos, suele obtenerse el derecho de acceso a las siguientes prebendas: jurado de certamen literario de mediana entidad —entre 600 y 1800 Euros—, impartición de clases en talleres literarios —tres grupos de cinco personas, clases de dos horas (seis horas semanales) —alrededor de 1200 euros al mes—, participación en conferencias y mesas redondas —a 300 Euros la pieza—, colaboración semanal o columna fija en algún suplemento en prensa escrita —300 Euros por semana—. Obviamente, todas estas cifras son orientativas y fluctúan en función del renombre obtenido. Todos entendemos que no cobra lo mismo Pérez Reverte por su columna de &lt;em&gt;El Semanal&lt;/em&gt; que Pilar Adón por la suya en el &lt;em&gt;20 Minutos&lt;/em&gt;. Pero con los datos aportados, podemos hacernos una idea de por dónde van los tiros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecerá rudo, incluso descorazonador pero, en definitiva, &lt;em&gt;vivir de la literatura&lt;/em&gt; en España, a día de hoy, es solamente eso: el obtener un holgado sueldo a base de pasear la notoriedad obtenida como aval en los más distintos y peregrinos actos públicos. Y sólo cuando tienes la fortuna de que esa especie de competición personal por conseguir el reconocimiento público llegue a sus más altas cotas, entonces podrás prescindir de todas esas ocupaciones superfluas y vivir única y exclusivamente de vender libros. ¿Cuantos autores con ese status hay actualmente en España? Como he dicho al principio, salvo pelotazos del tipo «&lt;em&gt;una y no más, Santo Tomas&lt;/em&gt;», tres y el gato.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Obvio decir que toda esta exposición se ciñe a los casos en los que el susodicho ya se desenvuelve profesionalmente en el ámbito literario sin tener en cuenta a aquellos aspirantes a escritores que se dedican a trabajar de dependientes, descargadores de camiones, taxistas, camareros u oficinistas. Que, por cierto, son legión.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-116189592089035046?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/116189592089035046/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=116189592089035046&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116189592089035046'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116189592089035046'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/10/se-puede-vivir-de-vender-libros.html' title='¿Se puede vivir de vender libros?'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-116134771126160768</id><published>2006-10-20T14:28:00.000+02:00</published><updated>2006-10-26T15:38:19.590+02:00</updated><title type='text'>Cifras editoriales</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Suele darse una cierta controversia acerca del volumen a alcanzar para que un determinado lanzamiento pueda considerarse un «&lt;em&gt;éxito de ventas&lt;/em&gt;» dentro del ámbito editorial. La controversia suele generarse porque dichas cifras, lejos de ceñirse a patrones objetivos, deben ser evaluadas mediante factores completamente arbitrarios. No se obtiene el mismo balance de resultados si la editorial &lt;em&gt;Makario&lt;/em&gt; vende 3.000 ejemplares de la última edición del poeta taoísta Nikito Nipongo —lo que podría considerarse un clamoroso éxito de público y crítica— que el que el grupo Planeta venda 3.000 ejemplares de la última obra de Matilde Asensi —que sería considerado como un estrepitoso fracaso—. Aun siendo, a efectos objetivos, la misma cantidad de ejemplares vendidos, los criterios de su análisis serían muy diferentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo el mundo ha oído hablar del extendido tópico de que en España se edita mucho, demasiado quizá. Y no siempre bien. Se maneja la cifra de 70.000 ediciones anuales y si bien esta cifra es algo truculenta —esa cantidad incluye reediciones, folletos, revistas y asuntos varios—, lo cierto es que es una cifra realmente alta. La tirada media por lanzamiento de una editorial española media suele rondar los 2.000 ejemplares. Esto no quiere decir nada y mucho menos el que todo autor, por el hecho de publicar, contemple cómo 2.000 retoños suyos ven la luz. Hay que tener en cuenta que para que esa media se mantenga, cuando surge una tirada superior a los 25.000 ejemplares —más que habitual para un autor reconocido de una editorial de primera línea—, la media tiene que compensarse con 19 tiradas de 800 ejemplares. Y, por otro lado, el camino a recorrer para que una edición en concreto destaque de entre ese &lt;em&gt;maremagnum&lt;/em&gt; de 70.000 lanzamientos es muy complejo si no se cuenta con la maquinaria del marketing detrás —y aún contando con ella, en muchas ocasiones, se convierte en un intento fallido—. Hoy en día, en España, vender por encima de los 10.000 ejemplares ya puede ser considerado &lt;em&gt;éxito de ventas&lt;/em&gt;. Se le adjudica la etiqueta de &lt;em&gt;best seller&lt;/em&gt; a todo lanzamiento que supere los 30.000 —50.000 según estiman otras fuentes— ejemplares vendidos. A título anecdótico, un autor suele embolsarse por un &lt;em&gt;éxito de ventas&lt;/em&gt; estándar una fortuna que rondaría en torno a los 18.000 euros —10% de 10.000 ejemplares vendidos al precio medio de 18 Euros— de los que, además, hay que descontar impuestos. Teniendo en cuenta que se produce un éxito de ventas por cada 200 ediciones lanzadas al mercado y que aun produciéndose esa rocambolesca circunstancia, los beneficios obtenidos por parte del autor no superarían el sueldo medio de un año de trabajo en cualquier otra profesión entenderemos el motivo por el cual suelo aconsejar que, si lo que pretendemos es ganar dinero, lo mejor dedicarse a hacer reducciones de la Lotería Primitiva. No me cansaré de repetirlo: ser escritor es una carrera de fondo en la que la meta es, en primer lugar, escribir y después, publicar de forma regular. En dicha maratón, el hacerse rico es tan sólo la lejana y muy puntual recompensa a esa constancia dedicada durante años de trabajo. Y ese es el motivo por el cual no puedo evitar que se dibuje una cierta sonrisa benevolente —que no burlona, lo juro— en mis labios cuando converso con algún aspirante a escritor que sueña con escribir un libro, forrarse y retirarse del mundanal ruido. No tengo nada en contra de las ilusiones de los demás ni disfruto derrumbándolas cual castillo de naipes pero ni esto es Disney ni yo soy Bambi. Aquí hemos venido a conocer el terreno que pisamos. Y cuanto antes ocurra, mejor. Como contrapartida y para no exterminar por completo al ángel de la esperanza, si es cierto que en uno de cada 1000 casos se produce el efecto «Ildefonso Falcones» o «Pablo Tusset» y alguien se forra con un único libro. La circunstancia está ahí y darse, se da, pero yo les aconsejaría que, de querer hacerlo, viesen reflejadas sus aspiraciones en las otras 999 situaciones. Los casos en los que se consigue el éxito son muy conocidos, públicos y notorios y saltan a la palestra pero resulta complicado —precisamente porque ni es público ni notorio— hacerse una idea &lt;strong&gt;real&lt;/strong&gt; de la cantidad de casos en los que eso no ocurre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro consejo a tener en cuenta. Un libro tiene su mayor pico de ventas durante los seis primeros meses de vida tras el lanzamiento y es durante ese periodo cuando la editorial —si es de cierta entidad y se encarga de la cuestión— o el autor —si es, a la postre, el mayor valedor— deben volcarse en la promoción de la obra. Una vez terminado ese periodo, el volumen de ventas de una obra decae hasta llegar —en el mejor de los casos y si no se trata de un ansiado &lt;em&gt;long seller&lt;/em&gt;— a menos de una cuarta parte. Y recuerden lo comentado en otra entrada: &lt;em&gt;nada permite obtener mejores resultados que la propia iniciativa&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A modo de coda a esta entrada me gustaría comentar el «&lt;em&gt;truco de la quincuagésimo novena edición&lt;/em&gt;» que tan acostumbrados estamos a contemplar en fajas y pegatinas estratégicamente situadas en las cubiertas de los ejemplares que vemos en los grandes centros de venta. Cuando se firma un contrato editorial se reseña el número máximo de ediciones que se ceden en explotación y los ejemplares de los que debe constar cada edición. Es muy habitual que estas cifras sean muy amplias para conceder un gran margen de maniobra —a su favor, obviamente— al editor. No es extraordinario encontrar contratos en los que se especifica que los derechos cedidos comprendan, por ejemplo, 50 ediciones de 20.000 ejemplares cada una. La cuestión es que, por cada edición, el editor no imprime los 20.000 ejemplares de una sola vez sino que, con el fin de ahorrar en costes de edición y almacenaje, tan sólo imprime aquellos que en principio estima que van a distribuirse —que, en circunstancias normales, &lt;em&gt;best sellers&lt;/em&gt; aparte, pueden oscilar entre los 1.000 y los 10.000—. Cuando un libro obtiene un relativo éxito, el editor ordena imprimir más ejemplares con el fin de cubrir las necesidades de distribución. Y lo que, bajo el prisma de la cruda realidad, no es más que una o varias &lt;strong&gt;reimpresiones&lt;/strong&gt; de una misma edición, se convierte, por obra y gracia de la magia del marketing editorial, en una &lt;em&gt;nueva edición&lt;/em&gt;. Por este motivo podemos encontrar libros que lucen pomposamente en su cubierta el rótulo de «&lt;em&gt;duodécima edición&lt;/em&gt;» cuando, en el mejor de los casos, ha distribuido, como mucho y tirando por lo alto, 10.000 ejemplares. Pero claro, el marketing no conoce de matemáticas. Y, en ocasiones, de vergüenza torera tampoco.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-116134771126160768?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/116134771126160768/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=116134771126160768&amp;isPopup=true' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116134771126160768'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116134771126160768'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/10/cifras-editoriales.html' title='Cifras editoriales'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-116034549465582471</id><published>2006-10-09T00:06:00.000+02:00</published><updated>2006-10-16T23:23:22.826+02:00</updated><title type='text'>Nota aclaratoria</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Me han llegado bastantes correos electrónicos preguntándome si me une algún tipo de relación con las páginas cuyos enlaces se encuentran ubicados en la parte izquierda de este blog. Deduzco que algunos de esos correos han sido enviados con el ánimo de descubrir quién se esconde tras la identidad de &lt;em&gt;Prometeo&lt;/em&gt;. La respuesta es no. No me une ninguna relación salvo la de ser lector ocasional de alguna de ellas. Yo tan sólo soy responsable de los textos incluidos en las entradas de este blog. Como ya he comentado en otras ocasiones, su gestión técnica así como su diseño lo llevan a cabo otras personas más duchas que yo en estas cuestiones y que me ayudan en este cometido. Y los enlaces en cuestión son páginas afines a los gustos de estas personas. Con esto espero dar por zanjada la cuestión.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-116034549465582471?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/116034549465582471/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=116034549465582471&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116034549465582471'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116034549465582471'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/10/nota-aclaratoria.html' title='Nota aclaratoria'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-116017342530220552</id><published>2006-10-07T00:18:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T17:35:41.176+01:00</updated><title type='text'>La distribución y promoción de la obra propia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Como ya he comentado en diversas ocasiones, los tres pilares básicos sobre los que se asienta la publicación de cualquier obra son edición, distribución y marketing o promoción. En esta entrada trataremos diversos aspectos relativos a estos dos últimos puntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos autores noveles consideran como una meta en sí misma el hecho de conseguir que una editorial se interese por su texto con el fin de publicarlo. Se tiende a pensar que, una vez logrado este objetivo, el resto será camino hecho. Nada más lejos de la realidad. Tan sólo es el principio de un largo y tedioso proceso porque la edición de un manuscrito no es más que el primer paso —el más insustancial, de hecho— para lograr que nuestro texto llegue a sus potenciales lectores. De nada sirve que una editorial logre poner en la calle nuestro libro si, tras producirse esta circunstancia, o bien los lectores no lo encuentran en sus librerías habituales (por falta de distribución), o bien nadie se entera de su existencia (por falta de promoción). No basta con que un texto literario sea bueno. Los posibles lectores deben conocer que dicho texto existe y que se encuentra disponible en determinados lugares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que partir de la premisa de que, para dar a conocer la presencia de un libro en el mercado, cualquier método lícito —e incluso alguno ilícito— debe ser considerado como válido. Toda publicidad es poca. En el caso de las grandes editoriales, son ellas, a través de sus departamentos de prensa, las encargadas de todos los aspectos promocionales (reseñas y críticas en los medios, anuncios en prensa, calendario del autor, entrevistas en prensa, radio y televisión, envío de ejemplares promocionales). En ese aspecto, si el autor tiene la suerte de lograr que una editorial de primera línea apueste por su obra, trabajará a tiro hecho. El problema suele surgir cuando la editorial no es de primera línea, dispone de medios de promoción más modestos y su alcance es más reducido. Ahí, en esas situaciones, es cuando se requiere de la destreza, inventiva y habilidad del propio autor para dar a conocer el texto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los grandes grupos editoriales —y las grandes distribuidoras—, la cuestión promocional se reduce única y exclusivamente al dinero que pueden gastar en ella. Por resumirlo en una sola frase: «&lt;em&gt;en la promoción de un libro se compra todo&lt;/em&gt;». Y se paga por todo. Se paga —en dinero o en especie— por reseñas y críticas en prensa —&lt;em&gt;Babelias, Culturales&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;QuéLeeres&lt;/em&gt; incluidos—, se paga por anuncios editoriales a media o cuarto de página, se paga por integrar una obra en la lista de «los diez más vendidos» de las grandes librerías y superficies —sí, lo crean o no, se paga por incorporarse a esa lista—, se paga por espacios y ubicaciones concretas en librerías y centros, incluso se llega a distribuir circulares y notas de uso interno en los grandes centros de venta con órdenes explícitas para que tal o cual libro no sea retirado de la mesa de novedades porque la editorial ha pagado su cuota de &lt;em&gt;alquiler&lt;/em&gt;. Por poner un ejemplo al azar, el hecho de que el último libro de Paulo Coelho tenga a su disposición una mesa completa en el apartado de novedades de El Corte Inglés y ésta esté situada justo al lado de una caja o que disponga de un amplio hueco en el escaparate de la Casa del Libro, no tiene que nada que ver con la calidad intrínseca de la obra ni —tan sólo— con las expectativas de venta del propio centro. Con seguridad, la editorial habrá pagado por disponer de esa ubicación. Porque, además, el quid de la actividad promocional de un libro consiste en la constatación de que ésta se lleva a cabo mediante un recorrido cíclico: cuanto más se publicita un libro, más se vende y cuanto más se vende, más se publicita. Un proceso que, una vez puesto en marcha, se retroalimenta de forma exponencial porque, salvo honrosas excepciones, un libro, aparte de su calidad literaria, se vende mucho cuando se habla mucho de él y se habla mucho de él cuando se vende mucho. La cuestión es que, para alcanzar esa situación, es necesario poner en marcha un proceso, activar su punto de ignición. Y para llegar a todos esos potenciales compradores de libros de una forma masiva el único método factible es hacerlo con dinero por delante. Porque no nos engañemos. A estas alturas conviene diferenciar la figura del &lt;em&gt;lector&lt;/em&gt; de la del &lt;em&gt;comprador de libros&lt;/em&gt; y, en este país, estos últimos son legión. Y es precisamente a ellos a los que van dirigidas estas artimañas promocionales que llevan funcionando con muy óptimos resultados desde tiempo inmemorial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, ¿qué ocurre cuando la editorial que lanza un determinado libro carece de los recursos necesarios para jugar a ese juego? Muy sencillo. Que se queda fuera del circuito. De ahí que, muy a menudo, surjan cientos de editoriales y ediciones de las cuales no sospechamos su existencia pero de las que si, en alguna ocasión y por pura causalidad, cae un ejemplar en nuestras manos nos sorprendamos diciendo: «&lt;em&gt;Vaya, con lo bueno que es este libro y ni sabía de su existencia&lt;/em&gt;». Es en este tipo de ediciones donde entra a formar parte del juego la destreza que antes mencionaba —tanto la del autor como la de la editorial— y que debe funcionar como sustituto de ese dinero del que no se dispone. Obviamente, los resultados obtenidos serán mucho más modestos pero el esfuerzo económico a emplear también lo es.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿A qué recursos acudir en una situación como esa? La respuesta es sencilla: a todos los posibles. Hasta los más peregrinos. A modo de anécdota ejemplificadora, en 1890, el escritor Luís Taboada publicó un libro titulado &lt;em&gt;Madrid en broma&lt;/em&gt;. A todos sus amigos y conocidos, que no eran pocos, les envió la siguiente nota: «&lt;em&gt;Perdona si en mi libro te aludo un tanto descaradamente, no hay nada de mala intención&lt;/em&gt;». El amigo, intrigado ante tal afirmación, compraba el libro y descubría que no se hacía alusión alguna hacia él. Eso sí, en pocos días se agotó la edición. Con esto no quiero decir que se ponga en práctica la misma artimaña sino hasta que punto el ingenio puede reemplazar la falta de medios económicos. Por ello, no hay ninguna deshonra en que el autor novel recurra a amigos, a conocidos, a amigos de conocidos o a conocidos de amigos para obtener una breve reseña en un periódico local, una mención en alguna actividad cultural de su localidad, una entrevista en alguna emisora de radio del ámbito que sea. Y si su situación personal se lo permite, tratar de picar más alto dejándose ver en compañía de escritores de mayor renombre, participando en conferencias o mesas redondas, empleando el máximo esfuerzo en desenvolverse con familiaridad en círculos afines al tipo de texto que pretende promocionar —por ejemplo, si se tratase de una novela de literatura fantástica, encaminar nuestros esfuerzos para formar parte de congresos, foros o debates sobre la cuestión—. En estos casos, no existe mejor promotor de una obra que su autor. Sé que es un camino arduo y difícil donde no siempre los esfuerzos se ven recompensados y donde el azar forma un sustrato importante de cara a obtener algún beneficio pero, por desgracia, para un escritor novel, es prácticamente la única vía. Recuerden siempre una importante máxima: &lt;em&gt;si no hay dinero de por medio, lo que no hagamos por nuestra propia obra, no va a hacerlo nadie por nosotros&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-116017342530220552?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/116017342530220552/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=116017342530220552&amp;isPopup=true' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116017342530220552'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/116017342530220552'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/10/la-distribucin-y-promocin-de-la-obra.html' title='La distribución y promoción de la obra propia'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-115991017056759070</id><published>2006-10-03T23:10:00.000+02:00</published><updated>2006-12-21T20:32:14.770+01:00</updated><title type='text'>Aviso</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Soy una de las personas encargadas de gestionar las entradas de este blog en el que "&lt;em&gt;Prometeo&lt;/em&gt;" publica periodicamente sus mensajes. "&lt;em&gt;Prometeo&lt;/em&gt;" me ha hecho llegar un correo electrónico en el cual me comunica que, debido a compromisos ineludibles de carácter profesional, no podrá enviarme su siguiente entrada hasta el próximo fin de semana. Me solicita a su vez que así lo haga constar en el blog, lamentando el retraso producido y ofreciendo sus más sinceras disculpas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Atentamente,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Luis Javier.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-115991017056759070?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/115991017056759070/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=115991017056759070&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115991017056759070'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115991017056759070'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/10/aviso.html' title='Aviso'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-115938062769811736</id><published>2006-09-27T20:06:00.000+02:00</published><updated>2006-11-11T14:17:19.500+01:00</updated><title type='text'>Carnaza literaria</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Como he comentado en diversas ocasiones y aún a pesar de cierta creencia popular, los integrantes del mundillo literario no están exentos de su parte alícuota de miserias e iniquidades, literarias algunas, extraliterarias otras muchas. La siguiente entrada pretende ser una especie de relajado y frívolo anecdotario que permita dejar constancia de tal acontecimiento. Sin ánimo de crear controversia y aunque probablemente muchos de ustedes lo consideren un acto banal y carente de utilidad, pienso que la publicación de estas cuestiones no deja de tener cierto interés —aunque sólo sea a título anecdótico— para todos aquellos que desean aproximarse, bien como lectores, bien como diletantes, bien como curiosos, a este chocante y estrambótico ámbito. Aunque ello suponga teñir el blog de cierto tono de &lt;em&gt;Salsa Rosa&lt;/em&gt;. Disfrútenlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hace unos pocos meses, una reputada librería de viejo madrileña tuvo que retirar de su catálogo un lote de libros que ofertaba a bombo y platillo incidiendo en el valor añadido que suponía el que dichos ejemplares estuviesen dedicados a F. S., un conocido escritor y filósofo. Al parecer, al afamado F. S. no se le ocurrió otra cosa que revender los libros que había recibido dedicados por otros autores como obsequio y que le eran enviados como deferencia a quien consideraban su maestro y mentor. Cuando el asunto salió a la luz provocó el enojo —perfectamente comprensible— de muchos de estos autores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- F. J. L., conocido periodista y escritor, persona de ideas extremadamente conservadoras, se erigió en 1994 en ganador de un reputado premio literario con un ensayo dedicado a un político español republicano. Dicho ensayo plagiaba descaradamente múltiples fragmentos del texto de otro autor —de nombre R. C.— que habían sido publicados trece años antes. El asunto siempre fue &lt;em&gt;vox populi&lt;/em&gt; en los mentideros literarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Un hermano —inspector de policía por más señas— de un muy reputado escritor español resultó ser uno de los principales imputados —aunque posteriormente fue absuelto— en el caso de tristemente celebre &lt;em&gt;único desaparecido de la democracia española&lt;/em&gt; Santigo Corella (a) “&lt;em&gt;El Nani&lt;/em&gt;”. Según ciertas fuentes, dicho hermano ha ejercido ocasionalmente de &lt;em&gt;negro literario&lt;/em&gt; del célebre escritor, colaborando en la redacción de extensos fragmentos de su dilatada obra..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- L. E., afamada escritora, decidió hace un tiempo apuntarse al carro de las nuevas tecnologías y crear un blog donde mantener contacto directo con sus lectores y exponer sus vivencias y reflexiones diarias. El problema surgió cuando incorporó al mismo una entrada &lt;em&gt;fusilada&lt;/em&gt; palabra por palabra de otro blog de un autor desconocido y lo hizo sin citar la fuente, dando a entender que era a ella a quien correspondía la autoría de dicho texto. Una vez descubierto el pastel, adujo excusas que dejarían en pañales al famoso &lt;em&gt;error informático&lt;/em&gt; de Ana Rosa Quintana. Lo curioso del caso es que esta autora ya ha sido acusada en dos ocasiones de cometer plagio en sus textos publicados.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- Hace años, B. A., renombrada poetisa, se trasladó a Madrid desde su tierra natal con el fin hacerse un hueco en el ámbito literario. Una vez en la capital entró en contacto con el reputado escritor P. U. que la terminó convirtiendo en su amante y protegida. P. U. llegó a redactar un curioso y egocéntrico prólogo —en el que hablaba y ensalzaba más su propia figura que el texto a prologar— del primer poemario publicado por B. A. con el ánimo de proporcionarle, desde su posición de asentado literato, el apropiado espaldarazo público. Con el tiempo, el asunto acabó como el rosario de la aurora. B. A. terminó abandonando a P. U. para unirse sentimentalmente al acreditado escritor J. B. Por su parte, P. U. nunca olvidó la afrenta recibida por la supuesta &lt;em&gt;traición&lt;/em&gt; y trató de hacer el mayor daño posible a B. A. hasta el punto de, entre otras medidas —algunas de ellas bastante infames—, ordenar la retirada de su prólogo de las sucesivas ediciones de dicho poemario. Hoy en día, esa primera edición se cotiza bastante bien entre bibliófilos y coleccionistas de curiosidades literarias.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-115938062769811736?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/115938062769811736/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=115938062769811736&amp;isPopup=true' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115938062769811736'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115938062769811736'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/09/carnaza-literaria.html' title='Carnaza literaria'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-115905355175308988</id><published>2006-09-24T01:14:00.000+02:00</published><updated>2006-09-26T09:43:04.000+02:00</updated><title type='text'>Consultorio literario (III)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;¿Puede esperar el autor novel que un escritor de éxito le ayude sólo por que éste último crea en la calidad del primero?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Normalmente se tiende a cometer el error de conceder a los escritores de cierto prestigio una serie de cualidades que realmente no poseen. Una de las más comunes es la capacidad de poder ayudar a escritores noveles o desconocidos en la publicación de sus obras. Si bien es cierto que un escritor célebre puede ayudar a abrir ciertas puertas, a recorrer ciertos senderos y a alcanzar determinados objetivos que, de otra manera, resultarían muy arduos de lograr, no debemos olvidar que la decisión última de publicar un libro siempre le corresponde al editor. Y esta decisión no siempre tiene porqué coincidir con la de dicho autor. Puede darse el caso —y de hecho se da con frecuencia— que una determinada obra pueda ser considerada como &lt;em&gt;interesante&lt;/em&gt; por una persona y no serlo tanto para otra —por motivos literarios, comerciales o de cualquier otra índole—. Y al fin y al cabo, es el editor el que se juega su dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez expuesto esto, la respuesta a su pregunta es sí. Un autor asentado en el entramado literario puede ayudar —y de hecho se hace— a uno novel y puede hacerlo por los motivos más peregrinos. Por amistad personal, porque crea en la calidad y validez de su obra, por lo que sea. Y esa ayuda será de bastante utilidad pero debe quedar claro que dicha ayuda ni será determinante ni garantizará la publicación de la obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Un buen escritor y con éxito, si atraviesa un largo bache creativo, vende su alma al diablo y se lleva por delante a quien sea, incluida su honradez?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa es una pregunta capciosa, no digo que malintencionada, sino erróneamente planteada. Podría responderla al estilo gallego, con otra pregunta: &lt;em&gt;¿Un buen carnicero —o taxista, o camarero, o abogado—, si atraviesa un largo bache económico —o personal, o familiar—, vende su alma al diablo y se lleva por delante a quien sea, incluida su honradez?&lt;/em&gt; No hay una respuesta global y genérica. Cada quién es cada cuál. Dependerá mucho de cada persona, de su carácter y de su integridad moral. Independientemente de la profesión que ejerza. Y, por supuesto, esa actitud también se da entre los escritores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Cuando dicen “se destruirán las obras no premiadas”, cómo lo hacen? (ya sé que es una pregunta tonta, pero al imaginarme el muro que se levantaría con tantos bloques de papel, no puedo imaginarme a un ordenanza rasgando y rasgando)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No existe una formula fija. Los métodos suelen ser variados en función de la importancia y los medios disponibles de la entidad convocante. El ayuntamiento de Somormujo de Abajo probablemente recicle el papel y reescriba sus propias notas en la cara no usada. Otros organismos disponen de máquinas de destrucción de documentos y un humilde bedel se encarga de pasarlas por la trituradora y convertirlas en &lt;em&gt;confetti&lt;/em&gt;. Otras entidades de mayor calado suelen contratar empresas de reciclado de papel que recoge todas las obras en un palé y se las lleva para reconvertirlas en pasta de celulosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Por qué se percibe esa inquina de unos escritores para con otros?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque en ocasiones ocurra, la animadversión no viene necesariamente dada por la relación &lt;em&gt;escritor-escritor&lt;/em&gt; sino más bien por la relación &lt;em&gt;persona-persona&lt;/em&gt;. La gente tiende a idealizar a aquellas figuras que admira, incluyendo a los escritores, y suele olvidar que somos personas como todos, con sus filias, sus fobias y su cuota de dignidades e indignidades. Y muchos somos más estúpidos, orgullosos, payasos o tontos de lo que aparentamos públicamente por muy óptimos que sean los resultados del desarrollo de nuestra faceta profesional. Al igual que hay desprecios y correspondencias tormentosas en las relaciones entre compañeros de otras profesiones —tenderos, oficinistas o camareros— ¿Por qué no habría de haberlas entre escritores? La principal diferencia la marca el hecho de que la de escritor es una profesión con un calado mediático que nos permite disponer de nuestra pequeña tribuna donde lanzar nuestros rencores de forma pública y que estos sean recogidos con cierta repercusión. Pero nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿De los escritores vivos, cuáles nos recomienda usted? (por favor, aquí incluya su nombre: en una lista de varios, no le va a descubrir nadie).&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya lo hice en los comentarios correspondientes a la entrada titulada &lt;em&gt;Los certámenes literarios (II)&lt;/em&gt;. Y no. Mi nombre no está entre ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Usted publicó la primera novela que escribió? Si no fue así, ¿con cual lo logró: la segunda, la tercera... y cómo fue el proceso?&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No, no publiqué la primera novela que escribí. Y aún así, dentro de lo que cabe, tuve suerte. El primer texto que publiqué fue la cuarta novela que escribí y fue gracias a que con ella me erigí en ganador de un certamen literario de mediana relevancia. Ese hecho consiguió que, al presentar mi quinta novela a una editorial de cierto renombre, ésta le prestase la atención necesaria al texto hasta el punto de interesarse por su publicación. Con las dos novelas en la calle —una de ellas premiada— logré que una agencia literaria volviese a prestarme la suficiente atención como para aceptar representarme lo cual consiguió a su vez que dicha agencia llegase hasta donde debía de hacerlo para que una editorial de primera línea —con la que publico desde entonces— publicase mi quinta, mi sexta… &lt;em&gt;And so on&lt;/em&gt;. Al final todo se reduce en hacer los meritos necesarios e incluirlos en tu currículum para que el siguiente en el escalafón se digne a prestarte la atención necesaria. Y tener fortuna. Por desgracia, no vale sólo con el esfuerzo personal. El factor suerte también es decisivo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-115905355175308988?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/115905355175308988/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=115905355175308988&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115905355175308988'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115905355175308988'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/09/consultorio-literario-iii.html' title='Consultorio literario (III)'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-115878681271987925</id><published>2006-09-20T23:06:00.000+02:00</published><updated>2006-09-23T00:16:07.880+02:00</updated><title type='text'>Consultorio literario (II)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Según demandas recogidas en los comentarios, he visto que hay cuestiones acerca del ámbito literario que los visitantes de este blog desean conocer pero cuyo desarrollo, en principio, no da de sí lo suficiente para redactar una amplia entrada sobre la cuestión. Procedo a responder una tanda de esas preguntas convirtiéndola en una entrada. Considero que es una interesante forma de enfoque digna de ser repetida por lo que agradecería a los visitantes, si así lo desean, que fuesen dejando sus consultas en los comentarios. Periódicamente iré publicando entradas bajo el título genérico de &lt;em&gt;Consultorio literario&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Es cierto que algunos autores aprovechan su labor como jurados para copiar ideas de las novelas concursantes? ¿Es cierto que algunos editores toman ideas de novelas que rechazan para pasárselas a sus autores de confianza y éxito?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambas cuestiones son ciertas lo cual no quiere decir que sean frecuentes. De hecho, son bastante infrecuentes pero negar que existan sería faltar a la verdad. No hablo de plagiar textos de forma literal —que también se da—, hablo de tomar ideas de otros, darle unas vueltas, pulirlas y publicarlas como propias. Como digo, es infrecuente pero cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Es cierto que ante la necesidad de escribir mucho y muy rápido, algunos famosos escritores contratan a un “negro”? ¿Conoce usted algún caso (aunque no dé nombres por prudencia jurídica)?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rigurosamente cierto. Uno de los ejemplos más clásicos y conocidos es la cohorte de &lt;em&gt;negros&lt;/em&gt; de la que se hacía rodear Alejandro Dumas padre y éste es un caso demostrado de forma fehaciente. Un &lt;em&gt;negro literario&lt;/em&gt; —o &lt;em&gt;Ghost writer&lt;/em&gt; que dicen los anglosajones— no es más que una persona encargada —normalmente a cambio de una compensación económica— de redactar textos cuya autoría se termina adjudicando a otros. Y este hecho es bastante común en el ámbito literario aunque, en muchas ocasiones, no para agrandar la obra de un escritor célebre. Verbigracia: la mayor parte de los discursos públicos están escritos por &lt;em&gt;negros&lt;/em&gt; seleccionados &lt;em&gt;ad hoc&lt;/em&gt; sin embargo, siempre suele atribuirse la autoría a la persona que pronuncia el discurso. La relevancia que se le da a esta cuestión surge cuando a la figura del &lt;em&gt;negro literario&lt;/em&gt; se la dota de una aureola casi mística que no tiene porque el asunto se torna normalmente de un carácter bastante más pragmático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si nos ceñimos al ámbito estrictamente editorial, pudo confirmar que en la actualidad se dan casos con cierta frecuencia. Este hecho —la contratación de un &lt;em&gt;negro literario&lt;/em&gt;— puede deberse básicamente a dos motivos: o bien un reputado autor no dispone del tiempo o las ganas necesarias para acometer un proyecto encargado por la editorial —de esto hablaremos en otra ocasión— y se lo encarga a otra persona —normalmente a un periodista que suele trabajar &lt;em&gt;a tanto la pieza&lt;/em&gt;—, o bien, el supuesto firmante de la obra dispone del suficiente &lt;em&gt;caché&lt;/em&gt; o tirón mediático para que se vendan ejemplares con su nombre en la portada pero no tiene ni puñetera idea siquiera de cómo se coge una estilográfica. Me jugaría un dedo del pie derecho a que más de la mitad de las memorias publicadas por las folclóricas de este país han sido redactadas por otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También es bastante común el caso de muchos autores reputados que en su día comenzaron su aproximación al mundo literario siendo «&lt;em&gt;negros de…&lt;/em&gt;» y terminaron formándose un nombre propio. Un ejemplo de esta circunstancia —de haber ejercido de &lt;em&gt;negros&lt;/em&gt; no de delegar sus trabajos en otros— es Santiago Roncagliolo, reciente premio Alfaguara. Otro es el caso de Sánchez Piñol. Remontándonos un poco más en el tiempo, es clásico en los anales de la literatura española —y también bastante jocoso— el caso del periodista y escritor Cándido. O por ejemplo, el caso de Jose Luis Coll que durante muchos años fue el &lt;em&gt;negro literario&lt;/em&gt; de un reputadísimo periodista español. Con esto no descubro el Santo Grial. Ellos mismo han reconocido —a veces de forma pública y notoria, a veces de una forma más velada— esta circunstancia en diversas ocasiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Es frecuente que el escritor exitoso reciba órdenes de la editorial sobre qué asunto escribir?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo es. Pero no se trata tanto de recibir órdenes como de sugerir hábilmente una temática concreta. Hay que enfocar la cuestión desde una perspectiva concreta mediante la cual una editorial concibe su negocio. La literatura, invariablemente, pasa por modas y tendencias. Recientemente fue la de escribir sobre la Guerra Civil; ahora están en boga los misterios arcanos, los templarios y las novelas pseudohistóricas; mañana serán las de ciencia-ficción. Todo ello conlleva a que las editoriales aprovechen estas circunstancias para sugerir a sus autores que escriban sobre aspectos vendibles y acordes al momento literario que se vive. La presión ejercida dependerá del nivel de éxito que tenga el autor al que se le sugiere. A los grandes autores no se les sugiere. De hecho, son ellos los que marcan las nuevas tendencias literarias. A los autores medios se les insta a escribir algo que sea acorde con la tendencia editorial del momento. Y dicha presión puede llegar a ser bastante férrea. Conozco de primera mano el caso de un autor que ganó un premio literario de una famosa editorial y que una vez que pasó a pertenecer a la &lt;em&gt;escudería&lt;/em&gt; de dicha editorial, se le terminó declarando persona &lt;em&gt;non grata&lt;/em&gt; por negarse a aceptar este tipo de sugerencias por parte del editor, vetando cualquier texto que presentaba y que no era acorde a las directrices marcadas.&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Continuará&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-115878681271987925?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/115878681271987925/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=115878681271987925&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115878681271987925'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115878681271987925'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/09/consultorio-literario-ii.html' title='Consultorio literario (II)'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-115815842612331308</id><published>2006-09-13T16:39:00.000+02:00</published><updated>2006-09-19T08:26:14.060+02:00</updated><title type='text'>En los próximos días...</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En los próximos días debo ausentarme para atender una serie de compromisos profesionales por lo que, lamentablemente, la siguiente entrada a este blog se introducirá con cierto retraso —dentro de unos cinco o seis días—. Ofrezco mis más sinceras y humildes disculpas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, incorporadas ya entradas relativas a autoedición, certámenes literarios, publicación, talleres y habiendo ampliado dichas entradas con profusos comentarios y aclaraciones, comienzan a asaltarme dudas acerca de qué temas concretos podría seguir tocando que fuesen del interés de los visitantes de este blog. Agradecería sugerencias al respecto con el fin de organizar una o dos entradas de tipo «&lt;em&gt;consultorio literario&lt;/em&gt;» similar a la ya expuesta anteriormente.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-115815842612331308?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/115815842612331308/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=115815842612331308&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115815842612331308'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115815842612331308'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/09/en-los-prximos-das.html' title='En los próximos días...'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-115815833865070865</id><published>2006-09-13T16:37:00.000+02:00</published><updated>2006-09-13T16:38:58.653+02:00</updated><title type='text'>El proceso de publicar (II)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Tras la entrega del manuscrito y si la editorial es lo suficientemente seria —que no en todas ocurre—, éste es enviado al corrector o correctores. Lo ideal es que el texto sea revisado por un corrector de ortografía y sintaxis y, además, por un corrector de estilo —aunque es común el caso de reunir los dos tipos de correctores en una única persona—. El corrector ortotipográfico se encargará de corregir las erratas y los descuidos tipográficos, lo que habitualmente se olvida uno cuando estamos fieramente centrados en narrar una trama argumental —algunos acentos, algún fallo de concordancia, alguna letra que nos hemos comido— mientras que el corrector de estilo, más que corregir el propio estilo literario del autor —como mucha gente cree— se encarga de corregir la sintaxis y los errores argumentales y de continuidad. Como el encargado de los errores de &lt;em&gt;racord&lt;/em&gt; en el cine. Te señala si indicaste en una determinada página que el protagonista llevaba un jersey verde y en la siguiente el jersey era azul, si al principio de la historia nombras a un determinado personaje como Juan y al final le acabas llamando Fernando —esto ocurre con más frecuencia de lo que se supone—, si determinada frase o párrafo resulta demasiado enrevesado o ambiguo. Una vez revisado el texto se lleva a cabo la maquetación previa, el diseño de las plantillas que le darán su forma final empleando las dimensiones adecuadas, definiendo la tipografía a emplear, el ajuste de márgenes, párrafos, capítulos y se imprime la primera galerada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con las galeradas impresas, se entrega una copia al autor para que proceda a su corrección. El autor suele contar —por término medio y según contrato— con quince días para corregir las galeradas. Una vez revisadas y devueltas a la editorial, se entregan de nuevo al corrector de la editorial para que realice una última revisión de las correcciones introducidas por el autor, poniendo especial atención en la detección de errores de maquetación —finales de línea impropios, líneas viudas y huérfanas, fraccionado silábico de palabras  hecho de forma errónea, etc—.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tarea es redundante y cíclica y debería llevarse a cabo las veces que fuese menester. Las editoriales serias realizan dos y hasta tres galeradas. Las editoriales más normales, una y gracias. Si se hace con eficiencia y corrección, este proceso viene durando en torno a tres a cuatro meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez agotadas todas las galeradas y habiendo dado el visto bueno al resultado obtenido, el autor, por el momento y hasta la fase de lanzamiento, deja de formar parte activa del proceso. El resto es tarea exclusiva de la editorial. Se ajusta la maquetación definitiva y se imprime un cuadernillo que será, en esencia, la última y exacta prueba del formato del interior del libro y que recibe el nombre de &lt;em&gt;ferro&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, se procede al diseño creativo y a la definición de los contenidos de las cubiertas (solapas, portada, contraportada, etc). Este aspecto no resulta trivial ya que la portada será, en última instancia, la responsable del primer contacto que se establece entre el libro y su posible comprador. Además de acorde al contenido, las cubiertas deben poseer un diseño atractivo, cautivador y muy cuidado. A lo largo de este proceso y en función de la política de la editorial se irá consultando de cuando en cuando al autor sobre su opinión acerca del diseño aunque esto no tiene porqué ocurrir necesariamente. Con la publicación de uno de mis libros, tras entregar las últimas galeradas, no volví a tener noticias hasta el día antes del lanzamiento, cuando me encontré en las manos con un ejemplar de mi novela, con todo diseñado, aprobado e impreso por iniciativa del editor pero este tipo de casos tampoco es lo habitual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez perfilados de forma definitiva todos los aspectos relativos al proyecto, se lleva a cabo el proceso meramente industrial. Se envía todo a la imprenta y se procede a la impresión y encuadernación de los ejemplares. Mientras esta tarea se lleva a cabo, se ultiman todos los detalles de cara a la posterior promoción: se encargan los productos promocionales —hojas, folletos, marcapáginas— si procede, se escoge el día del lanzamiento en función de la ventana editorial más cercana, se define la fecha y lugar de la presentación, se informa a la prensa, se envían a los medios avances editoriales y dossiers del autor, se concertan entrevistas e intervenciones en prensa, radio y televisión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y finalmente llega el gran día. El producto ya está en la calle y se envía a los puntos de venta a través de la distribuidora. El autor tiene entre sus manos un ejemplar de su libro y siente cómo se le humedecen los ojos, embargado el ánimo por un orgullo vano y fatuo pero orgullo paterno al fin y al cabo. A partir de ese momento, la calidad del propio texto, la fortuna y, sin duda, el buen hacer de los departamentos de marketing y prensa de la editorial jugarán sus cartas para abogar en favor del nuevo retoño pero, no se engañen. El camino no está recorrido ni mucho menos. Queda mucha travesía por delante y aunque el libro ya esté en la calle, la labor de promoción de un autor novel sin nombre ni repercusión pública es mucha y muy ardua. Pero esa ya sería otra historia.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-115815833865070865?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/115815833865070865/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=115815833865070865&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115815833865070865'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115815833865070865'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/09/el-proceso-de-publicar-ii.html' title='El proceso de publicar (II)'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-115783264746799040</id><published>2006-09-09T22:07:00.000+02:00</published><updated>2006-11-13T14:06:11.466+01:00</updated><title type='text'>El proceso de publicar (I)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Me ha llegado algún comentario que sugiere que los aspectos que reflejo en este blog son meras obviedades, conceptos de dominio público que todo el mundo conoce y que a nadie importan. Pudiera ser pero, sintiéndolo mucho, disiento. Efectivamente, algunas de las cuestiones que explico en las entradas de este blog quizá sean de dominio público para todos aquellos que se mueven en un entorno cercano al editorial y cuya existencia tiene más que asumida. Pero sorprendería saber cuantas de estas cuestiones &lt;em&gt;de cajón&lt;/em&gt; que trato de explicar en estas líneas son ignoradas no sólo por el público en general sino por muchos autores diletantes que se inician en el duro y competitivo mundo editorial y que me consta que agradecen conocer de antemano muchas de estas cuestiones &lt;em&gt;triviales&lt;/em&gt;. Hoy hablaremos de una de ellas: el proceso de publicar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongamos por un momento que nuestro manuscrito, bien a través de una agencia, bien gracias a nuestro propio esfuerzo, ha llegado hasta una editorial y que dicha editorial ha emitido un dictamen favorable acerca de la idoneidad de publicarlo. ¿Y ahora qué? ¿Qué nos espera? ¿Ya está todo logrado? La rotunda respuesta es: en absoluto. Aún queda un largo camino por recorrer. Trataremos de describir el proceso de forma genérica sin negar que, a lo largo del mismo, puedan producirse variaciones en función de quién y cómo decida publicar el manuscrito. Por norma general y por término medio, dicho proceso tiene una duración aproximada de ocho a diez meses y desde aquí trataremos de exponer cómo y en qué se emplea ese tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar y antes incluso de la propia firma del contrato de edición, el editor, en caso de estar interesado en la publicación, emitirá un dictamen acerca de aquello que le gusta del texto y de lo que no. El que un editor haya encontrado un determinado potencial en un manuscrito no quiere decir —salvo honrosas excepciones— que esté absolutamente de acuerdo con todo lo que en él se expone. Lo más habitual es que nos sugiera determinados cambios, pulidos, eliminación de ciertas subtramas o potenciación de otras en función de la posible comercialidad del texto. En la mano de cada uno está la decisión de aceptar la alteración de su texto o no hacerlo pero sorprendería conocer la cantidad de proyectos de publicación que se malogran en esta parte del proceso bien porque los cambios realizados no terminan siendo del gusto del editor, bien porque el autor se niega a introducir determinadas modificaciones en el manuscrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si todo continúa como debe, una vez que contemos con un texto más o menos definitivo y al gusto del editor, se procede a firmar el contrato de edición. Su contenido y sus cláusulas pueden variar en función de la editorial y de sus pretensiones pero, como mínimo y entre otras cuestiones, dicho contrato debería reseñar de forma clara, delimitada y explícita: la obra que se edita, el idioma en que lo hace y su ámbito de distribución —nacional, internacional—, su formato o formatos —edición rustica, de bolsillo, tapa dura—, los derechos cedidos —de edición, de distribución, de traducción, de adaptación, de edición digital—, el tiempo de vigencia del contrato, el número de ediciones acordadas, los ejemplares de los que consta cada edición, el precio mínimo de venta al público por ejemplar, la retribución del autor —que ronda, por norma general, en torno al 10% del precio de venta al público— y el anticipo inicial que el autor percibirá a cuenta de sus beneficios. En el mismo contrato se suele indicar que el autor dispone de un periodo determinado —unos 30 días— para entregar el manuscrito definitivo, el que pasará a imprenta y que el editor dispone a su vez de otro periodo —en torno a un máximo de 18 meses— para poner en la calle el manuscrito entregado, siendo motivo de rescisión del contrato el que alguno de los dos no cumpla con sus correspondientes plazos. Cabe reseñar que el plazo del editor aparenta ser excesivamente amplio pero sólo lo parece. Hay que tener en cuenta que, amén del largo proceso seguido por cualquier manuscrito una vez entregado a la editorial —que a continuación trataremos de detallar—, el editor tiene que aprovechar las denominadas «&lt;em&gt;ventanas de edición&lt;/em&gt;» —ver entrada anterior— para ponerlo en la calle, es decir, que aunque un manuscrito esté disponible para lanzarse en agosto, es obvio que su salida a la calle, por cuestiones mercantiles, no tendrá lugar hasta octubre o noviembre. De ahí que los plazos para el editor sean tan dilatados aunque, para tranquilidad de muchos, la mayor parte de los editores nos los agota nunca. Tan sólo se cubren las espaldas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una vez firmado el contrato y transcurridos los 30 días, el autor entrega su manuscrito a la editorial. Por norma general, la editorial le comunicará un periodo aproximado de publicación —en función de su calendario editorial— y el autor deberá esperar hasta nuevo aviso. De lo que ocurre con el manuscrito durante ese tiempo hablaremos en una próxima entrada.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-115783264746799040?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/115783264746799040/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=115783264746799040&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115783264746799040'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115783264746799040'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/09/el-proceso-de-publicar-i.html' title='El proceso de publicar (I)'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-115757636372151513</id><published>2006-09-06T22:58:00.000+02:00</published><updated>2006-10-22T16:04:28.863+02:00</updated><title type='text'>Adenda (II)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Me gustaría comentar que hoy me he visto obligado a rechazar la inclusión de varios comentarios vertidos por algunos visitantes de este blog. Su rechazo se ha producido no porque sus manifestaciones fuesen críticas hacia mí sino porque su contenido era insultante empleando términos y palabras que, por decoro, prefiero no reproducir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis palabras tienen el valor que tienen. Ni pontifico ni lo pretendo. Ya indiqué en una ocasión que le corresponde al lector de este blog el determinar la validez de las mismas y su criterio es ley. Si el visitante desea extraer conclusiones válidas o interesantes de ellas, estupendo; si le parecen basura, también estupendo. Lo que quiero dejar claro es que, desde este rincón, jamás se vetará un comentario que contenga una exposición racional y educada, un comentario que guarde unas mínimas formulas de cortesía y urbanidad, exprese lo que exprese su contenido —aún en detrimento mío—. Lo que no voy a consentir es convertir este lugar en una cuadra tabernaria donde el más admirado sea aquel que emita el exabrupto más fuerte. Ese es el único y verdadero motivo por el cual los mensajes vertidos en este blog están moderados. Los gestores del mismo tienen órdenes explícitas de publicar cualquier comentario lanzado que contemple unas mínimas normas de educación. Insisto, sea cual sea la opinión que se pretenda expresar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-115757636372151513?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/115757636372151513/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=115757636372151513&amp;isPopup=true' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115757636372151513'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115757636372151513'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/09/adenda-ii.html' title='Adenda (II)'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-115757152046718180</id><published>2006-09-06T21:36:00.000+02:00</published><updated>2006-11-21T21:22:21.043+01:00</updated><title type='text'>Las agencias literarias</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Tal y como comenté en una entrada anterior, las principales vías a las que puede recurrir un escritor novel para tratar de publicar son básicamente tres: una editorial que apueste por su trabajo, una agencia literaria que haga lo mismo o la participación en certámenes literarios. Hoy es el turno de las agencias literarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De entrada y por norma general, se suele albergar un concepto equivocado de la labor que desempeña una agencia literaria. Se tiende a pensar que una agencia literaria es una especie de empresa publicitaria dedicada a la promoción pura y dura de los autores que representa. Y no es que ésta definición sea errónea, al menos en su totalidad, pero sí puede considerarse una definición desvirtuada. Una agencia literaria, en su síntesis, no es más que una empresa cuyo principal patrimonio consiste en la cantidad y la calidad de los contactos que es capaz de mantener a nivel editorial. Dicho patrimonio le permite negociar, a un nivel al que un autor no suele tener acceso dentro del sustrato jerárquico de una editorial, la publicación de un manuscrito. A cambio de dicha gestión, la agencia le cobra al autor un porcentaje —que suele rondar en torno al quince por ciento— sobre los beneficios obtenidos en caso de que dicha negociación fructifique. Como definición formal y a grandes rasgos, en eso consistiría el trabajo de una agencia literaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se tiende a considerar a las agencias literarias como un mal endémico dentro del ámbito editorial. Sin estar completamente en desacuerdo, yo indicaría que son un mal necesario. Necesario para el autor, porque recibe un apoyo que de otra manera es muy complicado alcanzar. Necesario para el editor, porque el recibir los manuscritos a través de una agencia le garantiza que dicho texto ya ha pasado por un mínimo filtro de calidad —obviamente, una agencia, por cuestiones de rentabilidad, jamás tratará de negociar la publicación de textos de ínfima calidad—, condición que le servirá de ayuda en su tarea de evaluar un texto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El acceso a los servicios de una agencia literaria por parte de un autor novel siempre suele ser más factible que el acceso a una editorial en idénticas condiciones por una razón muy básica: las agencias viven de su cartera de autores. Si no tienen autores, no pueden promocionarlos; si no los promociona, éstos no cobran y si los autores no cobran, las agencias tampoco. Por ese motivo las agencias suelen ser más receptivas que las editoriales de cara a evaluar manuscritos de autores. Siempre andan a la caza de potenciales clientes que les reviertan pingües beneficios —no dejemos de olvidar nunca que las agencias, como las editoriales, son empresas y muchas de sus miras parten de esa premisa— y esa circunstancia nos puede facilitar el acceso a las mismas. Lo cual no quiere decir que sea fácil ser representado por una de ellas —de eso dependerá la calidad y, sobre todo, la comerciabilidad del texto entregado a evaluación. Son famosas las palabras de aquel agente literario que, en una ocasión, harto ya de los textos que un autor le entregaba con ánimo de ser publicados, le espetó: «&lt;em&gt;No me des literatura. Dame algo que pueda vender&lt;/em&gt;»— sino que éstas son más accesibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es interesante para un autor novel el tratar de concertar los servicios de una agencia literaria? Depende cuál y, sobre todo, cómo. Obviamente, cuanto mayor sea el rango de promoción de un autor y su obra, mayores serán las posibilidades de publicar por lo que el acercamiento a una agencia literaria no es ningún dislate pero, para un autor novel, la cuestión no es tan sencilla y tiene su truco. Aunque parezca un contrasentido, a un autor novel le conviene huir de las agencias literarias de gran calado. Suena a despropósito pero no lo es tanto y el planteamiento es evidente. A una agencia literaria le cuesta un trabajo y un dinero mínimos el concertar cuantos más representados mejor. Si los autores obtienen beneficios, ella los obtiene pero si no los obtienen, ella no pierde nada. O muy poco. El quid de la cuestión es que las agencias literarias tienden a adolecer de un problema común a todas las empresas: su tiempo es dinero y sus recursos tienen, como todo, un límite. Si tú resultas ser el representado de menor entidad de una agencia que tiene en su cartera cuatro o cinco estrellas, las posibilidades de que inviertan su tiempo y su esfuerzo en promocionarte a ti son realmente escasas. Las agencias importantes pueden captarte y aceptar representarte pero eso no garantiza que se preocupen como corresponde por un autor novel puesto que tienen sus ingresos cubiertos gestionando y promocionando a autores de mayor factura. Ellas lo negaran siempre pero les aseguro que funciona así. Conozco a gente que recibió la oferta de ser representados por las agencias de &lt;em&gt;C.B.&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;A.K.&lt;/em&gt; —auténticas &lt;em&gt;popes&lt;/em&gt; del mundillo—, que vieron el cielo abierto al entender que si alguien como ellos se había fijado en su obra ya estaba todo hecho pero que, a los dos años, enormemente desilusionados, tuvieron que optar por rescindir su contrato con dichas agencias porque no habían realizado la más mínima gestión para promocionar su obra. Ninguna. Cero. Y además perdieron dos preciosos años. Por ese motivo es más adecuado que, en caso de querer solicitar los servicios de una agencia, dirijan sus pasos hacia una agencia de importancia media o bien a una agencia recién instaurada. Los contactos de éstas no tiene porque ser menores ni de menor entidad —por ejemplo, &lt;em&gt;A.G.A.&lt;/em&gt; es una agente literaria de escasa relevancia pública que maneja una cartera muy seleccionada, con muy pocos autores y que, en un pasado reciente, fue directora editorial de dos de las editoriales más importantes de este país. Pueden imaginar sus contactos— y las posibilidades de que defiendan tus intereses de una forma más cercana siempre serán mayores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La táctica de aproximación a una agencia literaria es idéntica a la de una editorial. Se prepara un manuscrito, una carta de presentación, se envía todo y se espera respuesta. La diferencia es que, en principio, las agencias tratan con algo más de cortesía a sus potenciales clientes y, bien sea positiva o negativa, casi todas remiten siempre una respuesta rápida —en torno a un mes— a la solicitud. Algunas de ellas solicitan una cantidad —a menudo, simbólica— por evaluar el manuscrito. No vean en ello una intención de lucro insano. Me consta que la cantidad de textos que llegan a una agencia es ingente, casi tantos como a una editorial, y los recursos de las agencias son limitados por lo que tienden a establecer un filtro para que alguien que esa mañana se encontraba en el cuarto de baño y se le ha ocurrido un soneto, como no le cuesta nada, lo envíe a una agencia por la cara «&lt;em&gt;a ver que pasa&lt;/em&gt;». Que de esos hay muchos, se lo aseguro. Con ese mínimo cobro —que puede oscilar entre los 30 y los 50 euros—, se aseguran de recibir textos de gente realmente interesada en ser evaluados y, además, muchas de estas agencias entregan a cambio de ese importe un completo informe de lectura del manuscrito aún en el caso de no estar interesados en su representación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una vez que la agencia decide representarnos, llega la firma del contrato de representación. Lo más habitual y deseable es que la representación se ciña a una obra en concreto. O a varias, pero siempre especificando los límites de forma concreta. Hay agencias que ofrecen representación completa para todo lo escrito durante un tiempo determinado. Tres o cinco años generalmente. Yo desaconsejo la firma de ese tipo de contratos por el riesgo que conlleva de ver tu obra &lt;em&gt;bloqueada&lt;/em&gt; ante algún conflicto que pueda surgir entre el autor y su agencia. También hay agencias que solicitan la representación de las obras en exclusiva y otras no. También es potestad de cada cual el decidir lo que está dispuesto a entregar pero las exclusividades nunca resultaron buenas. El mejor contrato tipo que se puede y se debe firmar con una agencia es aquel en el que se negocia la representación de una obra concreta —o varias—, durante un tiempo determinado y sin exclusividad. La no exclusividad debe ser bien entendida. En ello no debe verse la posibilidad de entregar tu manuscrito a cinco agencias sino la de que, en caso de que, por azares del destino, tu consigas ser el promotor de la publicación de tu obra, la agencia no tenga porque embolsarse ninguna cantidad a costa del resultado de tu propio esfuerzo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-115757152046718180?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/115757152046718180/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=115757152046718180&amp;isPopup=true' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115757152046718180'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115757152046718180'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/09/las-agencias-literarias.html' title='Las agencias literarias'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-115723764971455115</id><published>2006-09-03T00:48:00.000+02:00</published><updated>2006-12-18T13:01:19.466+01:00</updated><title type='text'>Los certámenes literarios (II)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;A estas alturas de la película, creer en la ecuanimidad de los certámenes literarios convocados o auspiciados por entidades editoriales es como creer en los reyes magos. Como concepto resulta tan entrañable y reconfortante como irreal. Tras estas convocatorias se esconden, por norma general, intereses e intenciones que nada tienen que ver con el loable fin con el que se supone que se convoca un certamen literario. Uno de los casos más paradigmáticos, recurridos y recurrentes es el premio Planeta. La reciente &lt;em&gt;boutade&lt;/em&gt; de Marsé como jurado de la última edición de dicho certamen tan sólo sirvió para hacer notorio —que no público— un supuesto secreto a voces conocido por todos en el &lt;em&gt;milieu&lt;/em&gt; literario: que el Planeta es un premio de encargo —baste decir que se negocia hasta con dos y tres años de antelación— instaurado para mayor gloria y promoción de la editorial que lo convoca y que esta no busca sino rentabilizar su inversión galardonando textos que sean fácilmente vendibles —por el carisma de sus autores, por su repercusión, por su renombre o vaya usted a saber porqué— pero que no siempre van acompañados de una deseada calidad literaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La principal servidumbre que arrastran este tipo de certámenes literarios es que forman parte de un entramado que, más que literario, es comercial. Que son, en su mayor parte, no una manera de promocionar la buena literatura sino una forma de obtener una notoria publicidad y de provocar un gran y masivo impacto mediático —les recuerdo que la entrega del premio Planeta se reseña hasta en el Telediario— que ayudará a aumentar sus ventas y, por tanto, sus beneficios empresariales. Y aquí es donde las editoriales, desde un punto de vista estrictamente comercial, siempre pretenderán jugar a caballo ganador. Y preferirán asegurar la venta de 200.000 ejemplares de &lt;em&gt;X&lt;/em&gt; que apostar por &lt;em&gt;Z&lt;/em&gt; aunque cupiera la remota posibilidad de que &lt;em&gt;Z&lt;/em&gt; terminase vendiendo 400.000 por una razón muy simple: de &lt;em&gt;Z&lt;/em&gt; tienen la posibilidad pero de &lt;em&gt;X&lt;/em&gt; tienen la certeza. La pela es la pela y lo invertido en ese circo es demasiado como para correr el riesgo. Ese, por ejemplo, es uno de los motivos por los que este tipo de premios jamás queda desierto. El &lt;em&gt;despliegue táctico&lt;/em&gt; es lo suficientemente costoso como para permitirse el lujo de que, ese año, no puedan disponer de ningún lanzamiento que permita su amortización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe remarcar dos cuestiones: una, que la jugada de encargar un premio literario tiene muchas veces por finalidad el incorporar a la editorial a acreditados autores de otra &lt;em&gt;escudería&lt;/em&gt;. El resultado es redondo. En lugar de tentarles con millonarios anticipos y prebendas, se les tienta con el premio de un certamen de elevada cuantía y reconocimiento público con lo que la editorial aprovecha el mismo dinero dos veces, una para convocar un premio que despierta ese interés mediático y otra para captar al autor en cuestión. Más económico, imposible. Más amoral, también. Más que nada por deferencia a todos aquellos aspirantes a dichos certámenes que se presentan con su mejor voluntad y que, sin saberlo, terminan ejerciendo exclusivamente de &lt;em&gt;figurantes&lt;/em&gt;. La otra cuestión es que la jugada —la de forzar un vencedor—, aunque en muchas ocasiones se haga por las bravas, no siempre se produce con la connivencia del jurado. En ocasiones, incluso, se guardan un poco las formas. Sobre todo cuando, como miembro del jurado, se elije a una gran personalidad reacia a ese tipo de tejemanejes pero que, con su presencia, podría dotar de cierta pátina honorable el evento. Por ello, existen determinadas fórmulas alternativas para que el editor consiga sus fines sin involucrar al comité evaluador y el proceso es tan sencillo como eficaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como resulta obvio, es materialmente imposible que el jurado de un certamen literario que reciba 500 —417 en la última edición del Planeta— manuscritos se los lea todos. Prueben ustedes mismos a calcular cuanto tiempo tardarían en leer 500 libros y comprenderán lo que les digo. Por ese motivo, en todos los premios de afluencia masiva —que suelen ser los más populares y conocidos—, se instaura los denominados &lt;em&gt;comités de lectura&lt;/em&gt;, es decir, grupos de personas que criban los manuscritos recibidos reduciendo esos iniciales 500 a diez o quince como mucho. Y esos son los que termina evaluando el jurado para emitir su veredicto final. La trampa —por parte del avispado editor— consiste seleccionar nueve manuscritos infumables —que los habrá. No sabes ustedes las cosas que se presentan a los certámenes literarios— y añadirle uno de su interés. Al jurado, aunque sospeche sobradamente la jugada —sobre todo si ya cuenta con cierta experiencia en estas lides—, no le quedará más remedio que seleccionar el único que posea algo de calidad aunque esta sea ínfima y casualmente —¡oh, maravilla!— resultará ser el introducido por el editor. A algo de eso podría estar refiriéndose Marsé cuando enunció en público lo de «&lt;em&gt;seleccionar la menos mala&lt;/em&gt;».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto a la cuestión del encargo del premio Planeta siempre surgen jugosas anécdotas. En ocasiones los encargados no han podido cumplir con los plazos de entrega aunque eso no ha supuesto ningún problema: se le prorroga el plazo durante un año más y se pasa al siguiente en la lista —tal y como le ocurrió recientemente a A.B.E.—. También resulta llamativo el conocer que hay reputados autores —M.D., L.S., P.R, J.M.— que han renunciado al encargo porque, según sus propias palabras, la consecución del premio les reportaría más deshonra que prestigio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pero no se vayan a creer que la cuestión se limita al ámbito del premio Planeta. La jugada es usual y afecta, por norma general, a la amplia mayoría de certámenes convocados por editoriales y cuya cuantía supere los 3.000 euros. Lo más curioso del caso es que hemos llegado a un punto en el que ya ni siquiera se guardan las formas en este tipo de connivencias. Se mercadea directamente y por lo derecho. Ya no se producen sigilosas llamadas a la vieja usanza dirigidas a los miembros del jurado para medrar en favor de determinado autor o texto: ahora se negocian los premios con los agentes literarios sobre la mesa y a cara de perro —obviamente, con los que tienen el poder suficiente para permitirse esa negociación— aunque, en ocasiones, esos convenios —para regocijo y choteo de los que conocemos el paño— acaben como el rosario de la aurora. Verbigracia: E.R., joven escritora de cierto crédito y renombre —pero más tonta que el asa de un cubo, para que nos vamos a engañar… Bueno, esto formaría parte de otra historia—, es &lt;em&gt;instada&lt;/em&gt; por su agente, R.D.C. —que previamente ha negociado lo que había que negociar—, a participar en un prestigioso certamen literario en el que se le comunica que tendría «&lt;em&gt;amplias posibilidades de erigirse en ganadora&lt;/em&gt;». Con las mismas, la autora pone a punto un texto, lo presenta a dicho certamen y espera pacientemente a que la llamen para pasarse por caja y recibir el importe del premio. Pero en estas, el destino —que a veces es un poco cabrón— juega su baza y resulta que al mismo certamen llega una novela que supera con creces en calidad a la de nuestra autora y que, casualmente, pertenece a un novelista de cierto impacto mediático —esto, para que se fíen ustedes de las plicas—. Los convocantes del premio vislumbran la gran jugada comercial: premiar la novela que, además de ser infinitamente mejor, proviene de un escritor que les proporcionará incluso más beneficios que su anterior elección pero se encuentran con el pequeño obstáculo de que el trato ya fue cerrado con E.R. Tras arduas deliberaciones, se opta por la novela del escritor y pueden suponer ustedes cómo montaron en cólera nuestra escritora y su agente cuando les comunicaron la decisión. El pifostio llego a tal extremo que tuvieron que prometerle a la joven escritora —y a su agente— el puesto de finalista y una &lt;em&gt;indemnización&lt;/em&gt; adicional bajo cuerda «&lt;em&gt;por las molestias causadas&lt;/em&gt;». Ahí es nada.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-115723764971455115?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/115723764971455115/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=115723764971455115&amp;isPopup=true' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115723764971455115'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115723764971455115'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/09/los-certmenes-literarios-ii.html' title='Los certámenes literarios (II)'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-115698096029357031</id><published>2006-08-31T01:34:00.000+02:00</published><updated>2006-11-13T13:06:42.156+01:00</updated><title type='text'>Los certámenes literarios (I)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No descubro nada nuevo si enuncio que, en el actual panorama literario, las posibilidades de que un escritor novel publique y dé a conocer su obra son muy limitadas y que se reducen básicamente a tres vías: una editorial que apueste por su obra, un agente literario que haga exactamente lo mismo o bien, el recurso de los certámenes literarios. De las dos primeras hablaremos en otra ocasión. Hoy comentaremos esa tercera vía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En teoría, los certámenes literarios sirven para elogiar y reconocer públicamente a una obra que, por su calidad literaria, resulta sobresaliente. Bajo esa perogrullesca premisa deberían de regirse la totalidad de los certámenes literarios pero, por desgracia, bien sabemos que no es así. A día de hoy, el mundo editorial se rige por premisas más cercanas a la gesta empresarial que a la reivindicación cultural —cuestión que, tarde o temprano, les acabará pasando factura, no me cabe la menor duda de ello— y los certámenes literarios, por derivación, no son algo ajeno a esta circunstancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para empezar, podríamos dividir los certámenes literarios en dos grandes grupos: los concedidos a una obra publicada y los concedidos a una obra inédita. En el caso de los primeros, este tipo de certámenes —no exentos de sus propias lindezas— serían los más lícitos y cabales del panorama competidor puesto que, en teoría —y digo, en teoría—, estarían exentos de motivaciones espurias. Se reconoce el valor de una obra que ya ha sido publicada y punto. Pero el grupo que nos interesa —puesto que hablábamos de las posibilidades del novel para publicar y darse a conocer— es el segundo, el que se concede a una obra inédita y que suele conllevar casi de forma ineludible la publicación del texto premiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En relación a este tipo de premios literarios podríamos decir que, como en botica, «&lt;em&gt;hay de todo&lt;/em&gt;» sin embargo, en función de su entidad convocante, podríamos a su vez englobarlos en otros dos grandes grupos: los convocados por entidades culturales exentas —o así se presupone— de ánimo de lucro y los relacionados de manera activa con las editoriales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto a los primeros podríamos decir que, dentro de esta marabunta, existe alguna posibilidad de que alcancen los fines mencionados. Muchos de ellos —no todos— están limpios de toda sospecha y si bien, su defecto más habitual suele ser el carecer —no siempre, ojo— de los medios más adecuados para sus fines —cuando el jurado lo componen el alcalde, el boticario, el concejal de urbanismo, el vate local y uno que pasaba por allí, mal camino llevamos, amigo Sancho—, su voluntad suele ser acertada, coherente y honesta. Salvo honrosas excepciones, suele tratarse de certámenes cuya dotación es de escasa cuantía y su repercusión mínima, sin embargo, en alguna de esas convocatorias —las de cierta entidad— acaba sonando la flauta por casualidad y aciertan a premiar una novela inédita de un autor —novel o no— sin ninguna vinculación con la entidad convocante y cuya calidad literaria es más que aceptable. Puedo dar fe de algún que otro caso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pero donde ya se produce el despiporre absoluto es en aquellos certámenes convocados, auspiciados, soportados o gestionados por editoriales que, por cierto, suelen ser los más populares y acreditados. Son los que terminan concediendo ese reconocimiento que el escritor novel tanto ansía. Y de ese tipo de certámenes hablaremos en una próxima entrada que les auguro muy jugosa.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-115698096029357031?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/115698096029357031/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=115698096029357031&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115698096029357031'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115698096029357031'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/08/los-certmenes-literarios-i.html' title='Los certámenes literarios (I)'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-115680824399747906</id><published>2006-08-29T01:34:00.000+02:00</published><updated>2006-08-30T22:21:34.243+02:00</updated><title type='text'>La cultura del marketing o el marketing de la cultura</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El &lt;em&gt;boca-oreja&lt;/em&gt; es un concepto muy bien valorado. El sueño de todo escritor que se precie es que sus textos adquieran notoriedad por el reconocimiento y las recomendaciones de sus lectores y que terminen convirtiéndose en &lt;em&gt;long-sellers&lt;/em&gt; en lugar de &lt;em&gt;best-sellers&lt;/em&gt;. Pero en España se producen en torno a 65.000 lanzamientos editoriales por año —aunque muchos de ellos sean reediciones, revistas, catálogos o ediciones no venales— y para que un nuevo lanzamiento logre destacar y cobrar entidad en el mercado literario, ineludiblemente, debe recurrir a los medios especializados —y a veces incluso a los no tan especializados— que deben hacerse eco de su salida. Recordemos los axiomas fundamentales del negocio editorial: edición, distribución y marketing. En una parte del proceso debe existir alguien que te ayude a separar el grano de la paja y que, con su acertado criterio, te guíe a través del &lt;em&gt;maremagnum&lt;/em&gt;, evidenciándote el valor literario de algo que a ti, entre tanta oferta, haya podido pasarte desapercibido. Y con ese loable —a priori— fin, se supone que funcionan multitud de suplementos y revistas de contenido cultural que todos conocemos. Y tendemos —aunque cada vez menos— a confiar en su criterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La indignidad de la cuestión surge cuando se comprueba que dicho apoyo mediático, salvo muy honrosas excepciones, no se ajusta al valor cualitativo e intrínseco de la obra reseñada sino que se pacta «&lt;em&gt;a tanto la pieza&lt;/em&gt;» obviando la mucha o poca calidad literaria de dicho texto. Incluso podría citar cifras y nombres. Y no es que me moleste la existencia de la publicidad pagada —cada uno hace con sus dineros lo que estime procedente— pero lo que, en buena lid y en su justo contexto, debería ser un dinero invertido en contratar media página, robapágina, faldón o módulo de publicidad en cualquier diario de tirada nacional, se invierte en cenas, viajes y regalos varios destinados a determinados &lt;em&gt;adalides de la cultura&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;generadores de opinión&lt;/em&gt; que se las gastan de independientes, de entendidos y de &lt;em&gt;connoiseurs&lt;/em&gt;. Lo más sangrante es que esos mismos elementos, al más mínimo rumor acerca de sus prevaricaciones, tienen la osadía de espetarte, con actitud muy digna, que sus conocimientos y su criterio es preclaro y acertado hasta el extremo de haber llegado a hacer de la cultura su profesión y de ganarse la vida con ello. Como si esa circunstancia les concediese algún viso de honorabilidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sí que entienden, sí. Del color del billete que se guardan en el bolsillo. Y que conste. A estas alturas de la película, no me considero un meapilas y ni me escandaliza ni me ofende el mercadeo persa pero me molesta sobremanera que dichos individuos amparen sus fechorías en conceptos tan respetables como, por ejemplo, la calidad literaria.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-115680824399747906?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/115680824399747906/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=115680824399747906&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115680824399747906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115680824399747906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/08/la-cultura-del-marketing-o-el.html' title='La cultura del marketing o el marketing de la cultura'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-115660962585168234</id><published>2006-08-26T18:16:00.000+02:00</published><updated>2006-11-19T18:00:30.016+01:00</updated><title type='text'>Consultorio literario</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Uno de los lectores de este blog ha introducido un comentario muy interesante. En él plantea una serie de sagaces cuestiones cuya respuesta considero de común interés. Por ese motivo y para evitar que dicho cuestionario quede perdido entre los comentarios de la entrada correspondiente, he preferido responderle en la página principal del blog, reconvirtiendo el comentario en una de las entradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anónimo usuario pregunta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-¿Realmente, alguien de una editorial se lee los manuscritos no solicitados que reciben?&lt;br /&gt;-¿Que opinión te merecen los agentes literarios?&lt;br /&gt;-¿Es interesante la autopublicación cuando la editorial se compromete a distribuir el libro? ¿Lo distribuyen en verdad?&lt;br /&gt;-¿Que coste real tiene para una editorial la publicación de 2000 ejemplares de un libro con 200 pag.?&lt;br /&gt;-¿Sirven para algo las presentaciones públicas de las obras literarias?&lt;br /&gt;-¿Qué opinión te merecen los concursos literarios convocados por las editoriales?&lt;br /&gt;-¿Qué razonamiento siguen los críticos literarios para comentar un libro en las páginas de sus periódicos?&lt;br /&gt;-¿Qué “fórmula económica” aplican las editoriales para suponer que un libro les va a ser rentable y otro no?&lt;br /&gt;-¿Puedes darnos alguna orientación de quién eres? (esta pregunta puedes ignorarla, si lo deseas).&lt;br /&gt;-¿Es verdad que si una novela es aceptablemente buena acaba por encontrar editor?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trataré de responder a sus preguntas de la forma más amplia y precisa posible:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, por norma todas las editoriales medianamente serias —que, aunque no todas, son más de las que pueda parecer— leen todo lo que les llega lo cual no quiere decir que lo hagan de la forma más exhaustiva, precisa ni deseable. La ingente cantidad de manuscritos que llegan a una editorial obliga a emplear &lt;em&gt;métodos de descarte&lt;/em&gt; que son muy proclives a provocar errores como pasar por alto un manuscrito de calidad pero por desgracia, no hay otros más precisos. «&lt;em&gt;El tiempo es dinero&lt;/em&gt;» dijo el sabio y el de las editoriales no es una excepción. Un primer proceso evalúa someramente la &lt;em&gt;coherencia&lt;/em&gt; del manuscrito, su presentación, su sintaxis y su gramática. Como digo muy someramente. Un texto con evidentes y garrafales faltas de ortografía o de presentación descuidada quedaría invalidado en esta primera fase sin que siquiera se pase a evaluar su contenido. Y, no creas, en esta primera fase, se descartan MUCHOS manuscritos. En una segunda fase se pasa a evaluar —también de forma somera— el contenido. Se suele leer el primer capítulo, el último y una parte central escogida al azar del texto. Si lo leído es medianamente interesante, es llamativo o está escrito con corrección, se pasa a una tercera fase: la lectura del manuscrito completo por los llamados &lt;em&gt;lectores editoriales&lt;/em&gt; que se encargan de emitir un informe de lectura que llega al director editorial y que es quien decide en última instancia la publicación o no del texto. A muy grandes rasgos, ese sería el proceso. Un truco: es más que conveniente que la primera página del manuscrito enviado contenga una sinopsis —sinopsis breve, algo más de lo que podemos encontrar en la contraportada de cualquier libro editado pero no mucho más. Tres o cuatro párrafos serían suficientes— con la trama argumental de la novela. Además de dotar al manuscrito de un aspecto más profesional, ayuda al editor en su labor y le predispone a nuestro favor. Otra cuestión muy diferente es que el texto le termine convenciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sobre los agentes, los concursos y los críticos literarios tengo previsto en un futuro incorporar entradas dedicadas. Si le resulta de interés, permanezca a la escucha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Como comento en la entrada correspondiente, la autopublicación en sí no es mala. Es muy loable en determinadas circunstancias siempre y cuando se tenga muy claro lo que se va a obtener a cambio para que nadie se llame a engaño. El medio nunca es dañino. Es el fin que se persigue lo que resulta serlo. Si se cuenta con la garantía de que una editorial que practica la autopublicación va a pelear por sacar adelante ese proyecto y se tiene constancia de que así lo ha hecho en otras ocasiones, no hay nada malo ni vergonzoso en recurrir a sus servicios pero, por el momento y a día de hoy, yo no conozco ninguna entidad de autoedición que cumpla esos requisitos. Y aunque la hubiese, la autopublicación suele contar con otros inconvenientes ajenos a la propia entidad de autoedición. Por poner un solo ejemplo, la mayor parte de las grandes superficies vetan las ediciones autoeditadas por el engorro administrativo y el escaso beneficio que les supone. Pero de eso, quizá hable con más detalle en otra ocasión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El coste real de una edición puede variar mucho en función de la tirada y las calidades exigidas. No es lo mismo 2000 ejemplares en una edición de lujo en tapa dura que una de 200 en bolsillo con portada en plástico o rústica pero, como cifra ORIENTATIVA, una edición más que decente de 1000 ejemplares suele salir —como muy mucho— en torno a los 4 euros por ejemplar, incluyendo un excelente trabajo de corrección, maquetación y diseño —que también supone unos costes—. ¡OJO!, estamos hablando del coste de una editorial que realiza tiradas más o menos grandes y mantiene acuerdos a gran nivel con empresas de artes gráficas —para imprimir todos los volúmenes que ellos editen, por ejemplo—. Para un particular, la cifra sería algo superior pero nunca por encima de los 7 euros —a no ser que se solicite una edición de lujo con las letras en el lomo serigrafiadas con pan de oro y esas nimiedades—, teniendo en cuenta que un particular, si quiere hacerlo bien, debe añadirle los costes de revisión y maquetación del manuscrito —que irían por su cuenta—.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por supuesto que las presentaciones públicas sirven pero nunca por sí solas. Deben acompañarse de campañas &lt;em&gt;paralelas&lt;/em&gt; que las potencien, por ejemplo, que la presentación sea recogida y dada a conocer por los medios. De nada sirve que usted presente su libro en el Círculo de Bellas Artes de Madrid si no se entera ni el &lt;em&gt;Tato&lt;/em&gt; del hecho. Otra cuestión sería que, por ejemplo, &lt;em&gt;Qué Leer&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;Babelia&lt;/em&gt; reseñasen el evento tanto antes como después del acto. Pero ese juego es mucho más amplio y profundo de lo que parece. Trataré de explicar parte de él en posteriores entradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Como comprenderá, por razones obvias prefiero no revelar mi nombre. No es mi intención enemistarme con la mayor parte de mis colegas de profesión —autores y editores— como tampoco lo es el sentar cátedra ni que nadie me crea a pies juntillas. Como indico en la entrada titulada «&lt;em&gt;Declaración de intenciones&lt;/em&gt;», mi única intención es hablar de aquellos aspectos del entorno literario que me son familiares —que son unos cuantos— para que mi experiencia pueda servir de ayuda a todo aquel que desee iniciarse en el complicado mundo de la literatura. Es potestad del criterio de cada lector de este blog el determinar si lo que yo escribo aquí son paparruchas sin fundamento o reflexiones que puedan serle de utilidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- Sí, si una novela posee calidad literaria, tarde o temprano, encontrará un editor que confíe en ella. Se lo aseguro. Otra cuestión es el tiempo que tarde en hacerlo y en ese aspecto influyen muchos factores: la suerte, la experiencia y sagacidad del escritor que pretende dar a conocer su texto… Y su conocimiento del medio en el que se mueve. De ahí, la intencionalidad de este blog.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-115660962585168234?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/115660962585168234/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=115660962585168234&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115660962585168234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115660962585168234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/08/consultorio-literario.html' title='Consultorio literario'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-115645887882948333</id><published>2006-08-25T00:33:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T14:26:36.916+01:00</updated><title type='text'>Adenda</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Si los lectores de este blog —si los hubiera o hubiese— desean que, desde mi experiencia personal, comente o hable acerca de algún aspecto en concreto del ámbito editorial o literario, no tienen más que proponerlo en sus comentarios. Sino, callen para siempre.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-115645887882948333?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/115645887882948333/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=115645887882948333&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115645887882948333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115645887882948333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/08/adenda.html' title='Adenda'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-115645878659754534</id><published>2006-08-25T00:28:00.000+02:00</published><updated>2007-01-03T00:31:50.360+01:00</updated><title type='text'>Talleres literarios</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cuando alguien desea iniciarse en el bello arte de la literatura uno de los recursos más habituales al que suele acudir en busca de ayuda son los talleres literarios, esos lugares donde, en teoría, tratarán de enseñarte la alquimia que conduce a ser escritor y a redactar tus textos de forma exitosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escritura, al igual que la lectura, es una de las actividades más personales que conozco, sujeta a arbitrios puramente subjetivos. A mí, un texto me puede parecer frío, plano o sin entidad narrativa y, sin embargo, a cualquier otra persona puede resultarle apasionante y conmovedor. Esa es la magia de la literatura. No hay un canon específico, una fórmula magistral ni unas reglas que la rijan. Y partiendo de esa premisa, es absolutamente inútil tratar de enseñar las normas que gobiernan una actividad que carece de ellas. ¿Qué es saber escribir con corrección? ¿Bukowski escribía bien? ¿Pío Baroja escribía bien? ¿Dumas escribía bien? Y, sin embargo, sea cual sea la opinión que nos merezca su forma de escribir, ahí están sus textos, calando hondo en cientos, en miles de personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo verdaderamente importante es lo que sentimos y lo que albergamos, la historia que llevamos dentro pugnando por salir y no necesariamente la forma en que la narramos. Si bien es cierto que existen unas mínimas normas aceptadas por común acuerdo y que deben ser conocidas antes de enfrentarse al reto de la creación literaria, para conocerlas no hace falta un taller literario, simplemente la firme voluntad de aprenderlas. Una de las formas más clásicas y que mejores resultados ofrece es la intensa lectura, el estudio de aquellos autores que, con sus textos, son capaces de despertar sensaciones y emociones en nosotros. Porque, paradójicamente, la escritura no se enseña. La escritura se apre(he)nde. Y ese es el esfuerzo voluntario y personal que cada uno debe emplear en recorrer el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto que todo el mundo puede hacer lo que le plazca y si alguien se siente más arropado en su aventura acudiendo a un taller literario, es muy libre de hacerlo. Tampoco será un tiempo perdido del todo. Aprenderá a manejar determinadas técnicas y herramientas que quizá —y sólo quizá— le sean útiles. Aprenderá a conocer, como decía García Márquez, «&lt;em&gt;la carpintería de la literatura&lt;/em&gt;». Conocerá a gente con similares inquietudes y el hecho de poder hablar con otras personas, de igual a igual, de aquello que uno anhela siempre resulta reconfortante. Pero, como mucho, en aquel lugar, podrán enseñarte a escribir, nunca a ser escritor. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt; Lo único que pretendo con estas líneas es que nadie se llame a engaño. Que pueda evaluar y calibrar con conocimiento de causa lo que realmente busca y lo que va a encontrar en lugares como los mencionados. Y que no busque en un taller literario algo que jamás encontrará allí. Lo dice alguien que ha impartido unos cuantos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-115645878659754534?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/115645878659754534/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=115645878659754534&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115645878659754534'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115645878659754534'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/08/talleres-literarios.html' title='Talleres literarios'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-115629146035250604</id><published>2006-08-23T02:02:00.000+02:00</published><updated>2007-01-04T20:39:03.353+01:00</updated><title type='text'>Ventanas editoriales</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No es ningún secreto que la mayor parte de los lanzamientos de cualquier editorial de cierto prestigio siempre coinciden con determinadas fechas. Concretamente con los meses de marzo a mayo y de septiembre a noviembre. Como todo en esta vida, el hecho tiene su porqué. Es lo que en el ámbito editorial se conoce como «&lt;em&gt;ventanas editoriales&lt;/em&gt;» o «&lt;em&gt;ventanas de publicación&lt;/em&gt;». Estadísticamente, las épocas en las que más libros se venden suelen coincidir con los periodos preestivales y los periodos navideños. De ahí que la mayor parte de las editoriales escojan esos meses para el lanzamiento de sus novedades. Hasta ahí, todo parece perfectamente legítimo. Y no sólo lo parece sino que lo es. Lanzar un libro en el mes de enero o en pleno verano es prácticamente un suicidio editorial y tanto los editores como los autores que publican regularmente lo saben. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La impudicia surge cuando autores consagrados y de ventas más que aseguradas exigen en sus contratos, bajo amenaza —velada o no— de marcharse a otra editorial, el copar esos periodos para cada lanzamiento de sus nuevas obras. ¿Y por qué esta circunstancia me resulta impúdica? Porque a estas alturas del partido nadie alberga la menor duda que determinados autores —no vamos a poner nombres— venderán la tirada completa de cualquier edición que lancen al mercado aunque lo hiciesen el pleno mes de agosto y en mitad del desierto de Mohave y a pesar de esa circunstancia siguen exigiendo por contrato que se les reserve esas ventanas editoriales. Y esa circunstancia me parece deleznable no por el hecho en sí mismo sino por sus motivaciones. Porque me consta que muchos de ellos no lo hacen por vender más sino para que otros vendan menos no vaya a resultar que, a pesar de su más que asentado prestigio literario, pueda emerger en el momento adecuado —una ventana editorial, por ejemplo— un nuevo valor literario que les acabe haciendo sombra. Y no son habladurías ni insidias de patio de vecinas. Todos —editores y autores— lo negaran pero les aseguro que dicha práctica me consta.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-115629146035250604?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/115629146035250604/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=115629146035250604&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115629146035250604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115629146035250604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/08/ventanas-editoriales.html' title='Ventanas editoriales'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-115617499407495151</id><published>2006-08-21T17:40:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T14:14:09.053+01:00</updated><title type='text'>Autoedición</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Siempre que me han preguntado que opinión me merece el tema de la autoedición, mi respuesta ha sido clara y rotunda: mala, me merece una pésima opinión. Y no sólo por el hecho en sí —loable en muy determinados y puntuales casos— sino por lo que subyace tras ella: esos cantos de sirena que en muchas ocasiones son empleados por personas sin escrúpulos para regalar los oídos del literato deseoso por publicar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejando al margen estafas manifiestas como, por ejemplo, la del sinvergüenza de Santiago Rojas y su editorial &lt;em&gt;Jamais&lt;/em&gt;, el tema de la autoedición nunca ha dejado de ser una cuestión controvertida. Si uno cae en la trampa de utilizar ese medio cediendo ante la vana ilusión que produce el hecho de ver editado un libro propio, lo único que obtendrá a cambio será exactamente eso: una serie de ejemplares con su nombre en portada. Y nada más. Y presupongo que cuando alguien, ilusionado por dar a conocer su obra, se plantea el recurrir a la autoedición, espera algo más que eso a cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desengañémonos. Nadie va a venir a ofrecerte a tu propia casa el negocio del siglo. Si tus textos resultasen de una calidad tan evidente y fuesen tan comerciales, el primer interesado en llevarse una gran parte de ese pastel aun a costa de arriesgar su propio dinero sería el editor. Pero mediante el sistema de autoedición, nunca se logra evaluar de forma precisa la calidad de la obra propia sino la calidad del propio dinero. Nunca se obtiene una certeza acerca de la viabilidad o la exquisitez de la obra personal, tan solo el inexorable hecho de que mientras pueda pagarlo, su obra será editada. Y presupongo que cualquier autor que se precie no busca obtener esa recompensa a su esfuerzo literario. Que nadie se llame a engaños con la mentira piadosa de «&lt;em&gt;primero me autopublico y luego ya alcanzaré la fama&lt;/em&gt;». Eso son cuentos de princesas. Si un editor te propone sufragar una parte o todo el coste de una edición es que ni él mismo ve claro el trasfondo de ese negocio. Pero es indudable que a todo escritor novel le place el hecho de ver plasmado en un ejemplar el resultado de su esfuerzo creativo llevado a cabo durante meses e incluso, años y con ese factor juegan muchos de los mal llamados editores –autoeditores—.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo esto, hay dos premisas que para mí son determinantes y que todo autor que se precie debe respetar siempre, bajo cualquier circunstancia. La primera es que, por moral y por principios, a ningún autor debería costarle dinero el hacer pública su obra. Hay miles de fórmulas alternativas que son mucho más respetables y que incluso suelen devolver mejores resultados. Por ejemplo, ceder textos de forma gratuita para ser editados en fanzines, antologías y revistas es un camino mucho digno si lo que uno pretende es dar a conocer su nombre. O publicar de forma gratuita en Internet. Todo antes que, además de tu esfuerzo intelectual, el dar a conocer tu obra te cueste parte de tu patrimonio. La segunda cuestión es de índole más prosaica. El negocio editorial —visto desde una perspectiva empresarial— se basa en tres puntos principales: edición, distribución y marketing. El primero de ellos se asienta de forma ineludible e indispensable en los otros dos. Si uno recurre a la autoedición tan sólo accederá, por norma general, al primero de ellos —la edición— con lo que, en el mejor de los casos, lo único que obtendremos a cambio de nuestra ilusión será un par de cajas de libros con nuestro nombre en la portada que guardaremos con orgullo paterno en el trastero de nuestra casa. Pero eso ni es publicar ni dar a conocer el resultado de nuestro esfuerzo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Siempre quedan opciones al respecto. Publicar un libro no es ni tan complejo ni tan caro como pudiera parecer. Lo verdaderamente costoso es distribuirlo y darlo a conocer por lo que si uno desea simplemente ver impresos unos ejemplares de su obra puede optar por dirigirse a una imprenta solvente —ojo, he dicho imprenta, no editorial. Las hay muy dignas y profesionales— en la que, por un precio mucho más módico que el que te pueda ofrecer una editorial en régimen de autoedición, podrá obtener una maquetación más que aceptable y una determinada cantidad de ejemplares que poder regalar a los amigos o vender en la puerta del metro. Al fin y al cabo, obtendremos el mismo resultado que si hubiésemos recurrido a los servicios de autoedición de una editorial pero a un precio mucho más razonable. O por otro lado, nos queda un último recurso: el dirigirse uno mismo a editoriales de prestigio y hacerles una propuesta para editar asumiendo parte de los costes de ese trabajo. Suena extraño pero es increíble la cantidad de editoriales asentadas en el mercado —algunas de ellas muy reputadas— que aceptan propuestas de ese tipo. En el fondo no deja de ser autoedición y quizá salga un poco más caro, pero al menos se podrá contar con una serie de garantías mínimas que determinadas editoriales que practican la autoedición no pueden ni soñar en ofrecer. Por ejemplo, un nombre ya situado, un nicho en el mercado y un canal de distribución imprescindible para que una obra llegue a sus potenciales lectores.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-115617499407495151?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/115617499407495151/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=115617499407495151&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115617499407495151'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115617499407495151'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/08/autoedicin.html' title='Autoedición'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33064545.post-115609927423978619</id><published>2006-08-20T20:40:00.000+02:00</published><updated>2006-11-09T21:33:49.596+01:00</updated><title type='text'>Declaración de intenciones</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;¿Quién soy? No importa, al menos no demasiado. Ese dato no es relevante. Baste decir que es muy probable que su estantería albergue un ejemplar de alguna de mis novelas. ¿Por qué escribo esto? Podría decir que por divertimento, lo cual no estaría exento de certeza pero, si tratamos de ser un poco más trascendentales, digamos que este espacio es una especie de ejercicio catártico, una forma de expiar determinados pecados, de liberar cierta carga de culpabilidad que llevo a cuestas por dar mi beneplácito —bien por acción, bien por omisión— a ciertas connivencias de carácter más bien vergonzoso relacionadas con el ámbito editorial. Dice el refranero popular que «&lt;em&gt;en todas partes cuecen habas&lt;/em&gt;» y el mundillo literario no es menos proclive a ello. La actualidad editorial produce y genera, como todo en esta vida, su cuota correspondiente de honores y miserias y me gustaría que este blog acabase siendo una especie de &lt;em&gt;aviso a navegantes&lt;/em&gt;, un lugar donde todo aquel que quiera acercarse —bien como autor, bien como mero curioso— a ese extraño y casi esotérico mundo del mercadeo literario —ojo, la Literatura, con mayúsculas, es otra cosa— pueda conocer parte de sus entresijos, parte de lo que en él se cuece a espaldas de la opinión pública. Que, por cierto, es mucho y, en ocasiones, muy jugoso. De todos esos temas trataré de hablar en esta ventana que me brinda ese &lt;em&gt;Armageddon&lt;/em&gt; tecnológico llamado &lt;em&gt;Internet&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desconozco el tiempo que durará esta aventura que inicio hoy. De entrada, desconozco incluso la periodicidad con la que podré exponer nuevos comentarios. La cuestión depende de muchos factores, comenzando por el hecho de que soy un lego en cuestiones informáticas. Yo simplemente me encargaré de redactar estos textos y un buen amigo, más ducho que yo en estas lides, se encargará de publicarlos aquí. No sé cuanto tiempo podré seguir abusando de su amabilidad. Tampoco sé si desde alguna instancia, alguien pretenderá cerrarme la boca. Mientras no ocurra todo eso, disfruten de todo lo que aquí se exponga. Les adelanto que merecerá la pena.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33064545-115609927423978619?l=miseriasliterarias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/feeds/115609927423978619/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33064545&amp;postID=115609927423978619&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115609927423978619'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33064545/posts/default/115609927423978619'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miseriasliterarias.blogspot.com/2006/08/declaracin-de-intenciones.html' title='Declaración de intenciones'/><author><name>Prometeo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
