Miserias Literarias

Desgranando el agusanado mundillo editorial

01 noviembre 2006

Consultorio literario (IV)

La angustia de no publicar, a pesar de que se hayan reconocido tus méritos, ¿puede llegar a matar el deseo de escribir? Empiezo a pensar que sí ¿conoces algún caso?

Suelo respetar todas las posturas pero la del escritor intimista y atormentado que escribe para sí y para apaciguar los demonios que lleva dentro sin importarle que sus textos no sean leídos por nadie siempre me ha parecido, desde un punto de vista estrictamente personal, un camelo como un piano de cola. El arte de escribir es un acto de comunicación. Uno plasma en papel las historias que lleva en la cabeza porque desea transmitirlas a otras personas. De lo contrario, estas historias nunca abandonarían su lugar original.

Por otro lado, al autentico escritor, a aquel que escribe por que le asfixian las historias que lleva dentro y ansía la posibilidad de compartirlas con los demás, nunca se le puede matar el deseo de escribir pero si es cierto que cuando falla el canal de transmisión —es decir, la publicación de sus textos—, cuando falla una de las motivaciones por las que escribe, ese deseo puede aletargarse al considerar que fracasa en su cometido de transmitir una historia. ¿Qué si conozco casos? Bastantes. Pero muchos de ellos no eran auténticos escritores. Tan sólo buscadores de fortuna que deseaban probar suerte. Esos suelen ser los primeros que abandonan.

Literatura en la Red. Escribir en Internet, “pasando” de editoriales. Escribir para todo el mundo que entienda tu idioma. Sin ansias de estipendios económicos; sólo con la satisfacción de ser leído y de recibir comentarios de quien desee hacerte partícipe de sus opiniones por lo que has escrito. Escribir para ser leído; sin más ambición que esa. En Internet, digo. ¿Qué opinión le merece todo esto?

Muy buena. En línea con lo comentado en la anterior respuesta, el autentico placer del escritor debe consistir en ser leído y cualquier medio para llevarlo a cabo es perfectamente lícito. Y entendámonos. Cuando la satisfacción propia del autor se ciñe a ser leído y a recibir comentarios —halagüeños o no— sobre lo que escribe, el simple hecho de dar a conocer sus textos debería bastar sin importar la forma ni el medio. El conflicto suele surgir cuando uno comienza a sentir la necesidad de escribir las 24 horas del día. En ese momento, uno se plantea de forma consciente que, además de escribir, se tiene la mala costumbre de comer todos los días y pagar las facturas para lo que necesita unos ingresos. Y para lograr ese fin es necesario plegarse a la maquinaria editorial. No hay otro camino. Si usted tiene la fortuna de contar con unos ingresos asegurados al margen de la literatura y además desea escribir y que lo lean, Internet es un medio tan bueno como cualquier otro para lograr sus objetivos.

Cuando uno está escribiendo su obra, si al tiempo lee tal o cual novela ¿puede ser influenciado por esa lectura y modificar su estilo de una forma espuria?

No más que por sus lecturas anteriores. Siempre he defendido que un escritor es, en gran medida, un lector insatisfecho. Alguien decidido a escribir una historia que hubiera deseado leer de manos de otro pero que, por desgracia, nadie ha escrito aún. El impulso de escribir nace de dentro, de uno mismo pero la forma de hacerlo se forja a base de lecturas, de análisis de otros autores, de otros estilos, evaluando —aun de forma inconsciente— las formas estilísticas de otros autores que, con sus textos, calaron hondo en nosotros y definieron nuestro sustrato como autores. El hecho de que leamos durante la creación de una obra no debería alterar de forma significativa esa circunstancia. No más que lo que hayamos leído hasta ese momento.

Una vez te publica una editorial modesta sin pedirte a cambio más que tu libro y tu presencia en la promoción ¿qué puedes hacer tú por la obra que no sea pasearte desnudo por el centro de Madrid?

Puede probar a afirmar que usted mató a Kennedy. O que es la X del GAL. O proclámese autor intelectual del vídeo «Amo a Laura». Ahora en serio. Creo que reflejé de una forma bastante precisa el proceso en la entrada titulada «La distribución y promoción de la obra propia» y en los comentarios subsiguientes. Cuando la notoriedad no viene dada por una campaña de marketing apoyada con dinero, la norma a seguir es «todo vale y marica el último». Busque entornos afines a la temática de su obra y trate de prodigarse en ellos. Concierte el mayor número de actos de firma y presentación posibles, aunque en lugar del Círculo de Bellas Artes sea en el bar de Paco. Échele morro —sin llegar al extremo de resultar despreciable—. Asista a eventos culturales de su ciudad y trate de relacionarse con ese entorno. Emplee su encanto personal. Acuda a tertulias literarias. Vaya a presentaciones de libros de autores conocidos —si puede ser introducido por alguien del medio, su editor, por ejemplo, mejor que mejor— y déjese ver. Departa con unos y con otros. Hágase tarjetas de visita en las que ponga su nombre y el título de su última obra y repártalas a diestro y siniestro en estos eventos. Consiga que le presenten gente. Como ve, la imaginación es muy poderosa. Y con ello no quiero decir que todas esas añagazas surtan el efecto deseado pero no sabe usted la cantidad de oportunidades que surgen donde uno menos se lo espera. Si al menos no se intenta tenga por seguro que no se conseguirá nada. Y como decía el otro: sin riesgo, no hay gloria. Un último consejo: concentre sus máximos esfuerzos en promocionar la obra durante los seis primeros meses de su salida al mercado. Después de ese tiempo, dichos esfuerzos resultarán baldíos en su mayor parte.

¿Qué pasa un año después de haber publicado tu novela en una editorial modesta si no has supuesto un bombazo nacional? ¿Lo tienes difícil para colocar otra? ¿Decir que has publicado puede abrirte alguna puerta... digamos «agencial»?

Pasa que hay que volver a intentarlo. Al fin y al cabo, de eso se trata ¿no? No tiene porque tenerlo más difícil con su siguiente obra. Todo lo contrario. Publicar nunca es un demérito. Y el hecho de haber publicado sin que haya truco detrás —autoedición— siempre ayuda a abrir puertas. Ya comenté en una de las entradas que, en el fondo, se trata de ir acumulando los méritos necesarios en tú currículum para que el siguiente en el escalafón te preste esos ansiados cinco minutos de atención. Y sí, el hecho abre puertas. Las agencias, aun siendo más permisivas que las editoriales, suelen conceder algo más de atención a los trabajos de autores editados que a los de los inéditos.

Una curiosidad. ¿Que consideración le merece el lenguaje SMS y su extrapolación al lenguaje habitual?

El lenguaje SMS, desde un punto de vista funcional, me parece un gran invento. Su nacimiento surge ante la necesidad real de subsanar una limitación dentro de un contexto determinado —el teléfono móvil—. Fuera de ese contexto, sin que uno se vea limitado por esas carencias y si se emplea de forma arbitraria dejando de cumplir la función original para la que fue creado, el medio pasa a convertirse en el propio mensaje y su uso resulta una aberración propia de estúpidos y snobs con ánimo de epatar a aquellos que albergan la misma simpleza de espíritu que ellos.

26 Comentarios

Anonymous Anónima de las 9:59 dijo...

"Sólo dos líneas" para mencionar que los encantados con este blog somos "unos cuantos".

Aunque no participemos en muchos comentarios y nos escudemos en el oscuro anonimato esperamos con ansia nuevas entradas que nos deleiten y al mismo tiempo nos enseñen.

(Caramba, han sido dos párrafos y no dos líneas).

2/11/06 11:38  
Blogger Prometeo dijo...

Estimada Anónima de las 9:59:

Resulta muy grato conocer que las palabras que uno escribe no se las llevan los vientos cibernéticos; que aunque no se muestren, hay personas ahí detrás, escuchándolo a uno cuando desbarra cada cierto tiempo.

Gracias por su mensaje de apoyo (no importa que haya sido de más de dos líneas)

Un saludo,
Prometeo

2/11/06 15:55  
Blogger bauldelaire dijo...

Me sumo a lo dicho por la anónima madrugadora. Este es un interesante blog y leer, un enorme placer, se lo aseguro.
Solo añadir que la lectura de este blog no hace si no confirmar las sospechas que uno tiene desde hace tiempo (a poco que se sea consciente de la condición humana)acerca del fantasmagórico mundillo literario.
He de confesar que tengo la vanidosa tendencia de pensar que el talento me llevará tan lejos como merezca, obviando todas esas sospechas que, por su condición de meramente probables, me animan a reafirmarme en lo anterior.
Antes pensaba que publicar una novela era algo así como ganar un premio a lotería. Ahora he comprendido que lo primero es lograr que metan tu número en el bombo, y ni aún así.
Pero lo realmente importante es que con o sin talento, con o sin suerte, con o sin sorteo, algo me empuja a escribir y a leer desde hace mucho. Todo lo que venga "a mayores" será bien recibido.

2/11/06 17:29  
Anonymous Anónimo dijo...

Ingeniosa campaña de marketing, sí señor. Venga, sorprendanos. ¿Qué nos va a vender ahora? ¿Dónde está el truco?

3/11/06 20:03  
Blogger superloyds dijo...

Comparto muchas de las observaciones que haces, aunque sigo creyendo que el soporte libro tiene larga vida aún, independientemente del auge de internet y de los blogs que nos permiten expresarnos casi diariamente a muchos de nosotros. En lo personal, prefiero toda la vida ver un libro mío que mi blog y creo que, con más o menos talento, el ser publicado tiene por ahí otro status. Pero lo importante, como decís, es escribir, es lo único que vale y voy a seguir haciéndolo por más que termine sin que nadie me lea.

Otra cosa: veo que tenés un gran dominio de lo que es el ambiente literario en madrid, yo frecuento a otros escritores en buenos aires, donde vivo, e interactuar entre nosotros no sólo es interesante sino que de ahí surgen muchas cosas. La cuestión es que en febrero próximo voy a radicarme a madrid y quiero hacer lo mismo allá. ¿Qué me sugieres? ¿Por dónde empezar? ¿Con quién contactarme?

Muchas gracias. Salu2.

3/11/06 20:20  
Anonymous José dijo...

al usuario anónimo:

Más que campaña de márketing es una campaña informativa. Y ojalá fuera así, porque si fuera verdad, nada más enterarme que ha salido el libro ya estoy corriendo a mi librero a por él.

3/11/06 20:23  
Blogger Prometeo dijo...

Estimado Anónimo:

No hay ningún truco. Como habrá podido comprobar a lo largo de las diversas entradas, soy extremadamente reacio a revelar mi nombre por lo que difícilmente le podré vender algo que lleve mi marchamo. No busco obtener con esta aventura más que la propia satisfacción personal de llevarla a cabo -que no es poco-. Incluso me he negado rotundamente a que se incluya cualquier tipo de publicidad en este blog a pesar de las insistentes recomendaciones de las personas que lo gestionan y manejan por mí y que son las que entienden de estas cosas técnicas.

Lo que ve es lo que hay, amigo anónimo. Ni más ni menos. Sin trampa ni cartón.

Un saludo,
Prometeo

4/11/06 21:03  
Anonymous Anónimo dijo...

Estimado Prometeo,

Permítame una pregunta: ¿Qué opinión le merecen "La Fiera Literaria" y García Viñó? Observo que LFL aparece en la lista de enlaces a la izquierda de su blog. Soy un lector ajeno a los entresijos del ambiente literario español y me gustaría saber su opinión al respecto, aparte de la cuestión de los premios literarios, en la que ya veo que coincide con La Fiera. ¿Es tan deprimente, bajo su punto de vista, el panorama literario en nuestro país?

Saludos, y enhorabuena por su blog.

5/11/06 19:12  
Blogger Prometeo dijo...

Estimado Anónimo:

En primer lugar deseo dejar clara una cuestión que ya indiqué en una entrada anterior. No me une ninguna relación con los enlaces mostrados en la parte izquierda de las páginas de este blog salvo la de ser lector ocasional de alguno de ellos. Yo tan sólo soy responsable de los textos incluidos en las entradas de este blog. Como ya he comentado en otras ocasiones, su gestión técnica así como su diseño lo llevan a cabo otras personas más duchas que yo en estas cuestiones y que me ayudan en este cometido debido a mi manifiesta incapacidad sobre cuestiones técnicas. Y los enlaces en cuestión son páginas afines a los gustos de estas personas y los incluyen con mi autorización aunque no siempre con mi beneplácito. Una vez dicho esto, procedo a comentarle mi opinión respecto a lo que me pregunta.

«La fiera literaria» y su cabeza visible, García Viñó, fueron, en su momento, un excelente revulsivo contra el maniqueísmo literario que imperó en este país durante una determinada época. Sus vitriólicas críticas eran dignas de elogio y sus denuncias, necesarias ante el creciente papanatismo literario que se vivió en España durante los años ochenta y noventa. Lo lamentable es que, en la actualidad, se han dejado llevar demasiado por su vertiente histriónica y en más de una ocasión sus opiniones recalan en el bochorno más deplorable. Salvo honrosas excepciones —entre las que destacan las críticas del último Clandestino Menéndez (personaje retomado en distintas épocas por diferentes personas)—, el resto de su labor se ha convertido en un espejo de feria que devuelve una deformada y grotesca imagen de lo que fueron y de lo que pretenden ser.

Por otro lado, el actual panorama literario español no es deprimente per sé. Es su vertiente editorial la que está agusanada. Lo curioso es que no lo está ni más ni menos que lo ha estado siempre. La diferencia es que ahora se levantan voces discrepantes que, al encontrar el eco público necesario, quizá provoquen una espuria impresión de decadencia que tendemos a extrapolar a aspectos meramente literarios. Pero, con su más y su menos, creo que el panorama literario actual goza de una buena salud.

Un saludo,
Prometeo

5/11/06 22:43  
Anonymous Anónimo dijo...

A quienes desconocemos la autentica realidad de los temas que maneja en su blog y la única referencia que tenemos es su palabra, ¿quién nos garantiza que lo que usted nos cuenta es rigurosamente cierto?

6/11/06 10:48  
Blogger Prometeo dijo...

Estimado Anónimo:

Nadie. Nadie va a ofrecerle la garantía que solicita. Ni tan siquiera yo. Es su sentido común y su propio criterio el que deberá indicarle si lo que aquí se desvela son paparruchas sin sentido o afirmaciones coherentes y veraces. Y actuar en consecuencia. No puedo ofrecerle esa garantía que me pide como tampoco puedo exigirle que me crea. Ni tampoco lo pretendo. Es usted libre de tomar la decisión que estime oportuna. Si lo que aquí se expone le resulta de alguna utilidad y desea continuar visitando este lugar, estupendo. Si no es el caso, estupendo también.

Un saludo,
Prometeo

6/11/06 11:58  
Blogger superloyds dijo...

Estimado prometeo: hay que refugiarse en el anonimato para que conteste ud. ? Porque veo que únicamente da respuesta a sus "estimados anónimos". Que hay de la gente que se identifica ? No le cae a ud. en gracia ?

6/11/06 14:28  
Blogger Prometeo dijo...

Estimado Superloyds:

Mi ausencia de respuesta se debe principalmente a que carezco de una concreta que ofrecerle. Hace años que dejé de frecuentar los círculos literarios de Madrid y le soy absolutamente sincero si le digo que desconozco de forma precisa qué y dónde se cuece en la actualidad el guiso literario de esta ciudad a nivel de -barbarismo, lo sé- tertulias, nuevas propuestas y avangarde literaria. Obviamente podría indicarle que frecuentase usted el círculo en el que se mueven el editor de ficción de Planeta, el director editorial de Alfaguara y el director de colecciones de Destino pero decirle eso y no decirle nada sería tres cuartos de lo mismo puesto que esa gente no es accesible ni para usted ni casi para mí.

En cualquier caso, trate de contactar con este grupo de personas:

http://www.margencero.com/taller_literario/taller_index.htm

Sé que organizan una tertulia mensual en un café de raigambre dentro de los círculos literarios madrileños -el Café Comercial- y son gente asequible y accesible. Me consta.

Mas allá de ese dato, poco más le puedo indicar.

Un saludo,
Prometeo.


PD: Aviso a navegantes. El cometido de este blog es exponer las interioridades de aquellos aspectos que conozco y contestar a aquellas preguntas para las que poseo respuesta. En lo sucesivo les agradecería que se abstuviesen de preguntar cuestiones como «¿En qué editorial puedo publicar?», «¿Que agente acogería mejor mis textos?», «¿Qué o cómo debo escribir para ser publicado?», «¿En qué entornos puedo moverme para conocer gente afín?», «¿Cuál es la combinación ganadora de la lotería?» o «¿Que debo hacer para hacerme rico?». Más que nada porque la mayoría de las veces, dichas preguntas pueden conllevar una amplia respuesta -si la tiene, que en ocasiones ni eso- que, por norma, suelo desconocer. Gracias.

PD2: Lo que ven es lo que hay. Y se ofrece con gusto y sin pedir nada a cambio. Las exigencias, al Maestro Armero.

6/11/06 16:09  
Blogger superloyds dijo...

Gracias x su tiempo prometeo.
Un saludo y siga con lo suyo.

6/11/06 19:48  
Anonymous Anónima de las 9:59 dijo...

Sólo dos líneas para maldecir:

-"¡Mierda! ¡No nos va a proporcionar usted los números ganadores de la Primitiva del próximo jueves!"

Pues vaya, qué contrariedad.

Tendremos que contentarnos con los consejos literarios.

;)

7/11/06 09:46  
Blogger bellaco dijo...

un hallazo este blog...

8/11/06 17:39  
Anonymous Silsh dijo...

Interesante blog.
Aunque no comparta eso de que "el auténtico placer del escritor debe consistir en ser leído".
Escribir es una necesidad que nos traspasa.
No hay "deber" en ello, ya que la escritura es liberación.
Coincido en que, a partir del momento que se comparte un escrito y se descubre que dejó de ser del autor, se opera cierto clic interior del que no se puede volver. Pero no siempre se escribe para "comunicar".
Me parece que la escritura no nace pensando en la existencia de un lector. Todo lo contrario. Es un acto absolutamente solitario de aquel que escribe frente a un papel, monitor o medio que fuere, según la época.
Luego, cuando se corrige, recién allí aparece el lector.
Y poco importa si alguien pagará por lo escrito.
Para algunos, el arte de escribir se funda en la belleza, otros creemos que, además, tiene una función. Supongo que todo dependerá del escritor y su concepción del universo, sus valoraciones, su sensibilidad u otros disímiles factores.
No hay reglas en esto. Ese es el punto de coincidencia: la libertad para ejercerlo.
Si es arte o no, serán los lectores quienes tomarán el rol de críticos para valorarla y el tiempo, quien se ocupe de demostrarlo.
Quien escribe no racionaliza esto, simplemente escribe.
Excepto que se trate de alguien que fabrique escritos marketineros con el único afán de comercializarlos. Y esto, lejos está de ser "arte".
Será que no me imagino escribiendo "por encargo", ni pensando a quien le voy a vender una línea.

Cordiales saludos.
Silsh

9/11/06 08:02  
Anonymous Luis Javier dijo...

Tras cinco días sin tener noticias de Prometeo he conseguido contactar con él. Me comunica que se encuentra de viaje cumpliendo con una serie de compromisos profesionales y que retornará entre nosotros con una nueva entrada a lo largo del fin de semana. Ofrece sus disculpas a todo aquel que haya podido sentirse abandonado, lamenta no poder dedicar a esta bitácora más tiempo y comunica, en respuesta a varios EMAILS recibidos, que no tiene previsto abandonar por el momento su participación en "Miserias Literarias" aunque solicita paciencia y comprensión durante las épocas en las que sus obligaciones le impidan prodigarse de la forma que a él le gustaría.

Atentamente,
Luis Javier
Gestor de "Miserias Literarias"

10/11/06 11:08  
Blogger Lurdena dijo...

No sé qué me atrae más leer de su blog, si los artículos que publica o las atinadas respuestas que le da a sus lectores.

Saludos

10/11/06 13:25  
Anonymous Nicolás dijo...

Estimado Prometeo:

Ante todo debo decirle que encuentro interesante su blog. La amenidad de los escritos, su experiencia, los consejos y el intercambio de impresiones entre los participantes son, sin duda alguna, una buena fuente de información. Sin embargo, alguno de sus aportes puede generar desconfianza, asqueo o desilusión hacia el mundo literario. Es evidente que no todo el trigo es limpio, como en cualquier otra actividad; pero no debe considerarse lo predominante. Yo he publicado tres novelas y actualmente trabajo en la cuarta. Con mi ópera prima acudí a una de las popes que usted mencionó. En tres semanas aceptaron representarme y en dos meses ya tenía la novela colocada en una editorial. Durante todo el proceso el trato hacia mí fue exquisito; tanto por parte de mi agente como de la editorial: mentiría si dijera lo contrario. ¿Suerte?, quizá; pero mi experiencia hasta la fecha es positiva. A lo largo de sus varios escritos ha mencionado usted a editores, escritores, agentes, etc. Me permito sugerirle que también explique algo sobre los periodistas y críticos. Supongo que ya sabe usted a lo que me refiero: periodistas que cobran de las editoriales por promocionar un libro; críticos que se encuentran el ejemplar sobre la mesa junto a las pertinentes instrucciones; plumillas gorrones que pululan en las presentaciones para vender «sus buenas artes» e influencias; etc.
Saludos cordiales.

11/11/06 01:35  
Blogger Prometeo dijo...

Favor que usted me hace, estimada Lurdena. Muchas gracias por el cumplido.

Un saludo,
Prometeo

11/11/06 01:39  
Blogger Prometeo dijo...

Estimado Nicolás:

Como he indicado en más de una ocasión, en este blog trato, por un lado, de explicar a los lectores de esta modesta tribuna la «normalidad» del entorno editorial. Aquello que, de 100 casos, se da en 95 de ellos. Aquello con lo que la gran mayoría de aspirantes e incluso autores publicados —como es su caso y el mío— nos encontraremos casi con total seguridad. ¿Excepciones? Por supuesto que las hay. Nunca lo he ocultado en estas páginas. Yo mismo me he encargado de comentarlo en otras entradas pero las excepciones son eso, excepciones.

Por otro lado, el mundo literario nunca generará asqueo, desconfianza o desilusión al autentico escritor. Pero el mundo editorial, por norma y salvo muy honrosas excepciones, sí. Y cuanto antes se conozca esa circunstancia, mejor. Mi intención no es otra que ayudar, poniendo en sobreaviso, a todo aquel cercano a sufrir trances editoriales idénticos a los que yo presenciado en decenas de ocasiones —en algunas de ellas actuando incluso como vil cómplice del asunto—. En cualquier caso, siempre quedará el libre albedrío. Es potestad del sentido común del lector de estos avisos a navegantes que aquí se publican el determinar si mis argumentos son infundados y refutables.

Respecto a su sugerencia –que le agradezco-, me complace indicarle que también he comentado esos temas en este blog. Aquí y aquí.

Un saludo,
Prometeo

11/11/06 02:07  
Anonymous Ripley dijo...

Señor Prometeo,
en varias ocasiones y de pasada habla usted de La Fiera Literaria. Acabo de terminar el libro de García Viñó, "El País, la cultura como negocio". Reconozco que lo he pasado en grande leyéndolo y que se han confirmado mis peores sospechas. No obstante buceando por internet para tratar de averiguar un poco más de esta gente rara del Círculo de Críticos de Fuencarral y del Centro de Documentación de la Novela, he encontrado en diversos foros unas discusiones tan agrias que me he puesto alerta contra los que me pusieron alerta. Me explico; la mayor parte de la gente abomina de Gª Viñó y lo pintan como una especie de Mari Carmen y sus muñecos que ha montado solito su circo de la fiera, el circulo y el centro. Curiosamente los que lo defienden asumen sin desviarse un milímetro sus métodos de crítica y sus tesis. Yo opino que Viñó tiene razón, que Marías escribe fatal, que Rosa Montero roza la idiocia, que Almudena Grandes se lo tiene demsiado creído, que Muñoz Molina es cursilísimo, que Elvira Lindo sólo es capaz de reproducir en su prosa conversaciones de portería y que el País, dándoselas de guay (y pongo este adjetivo con toda la intención peyorativa) tiene una linea editorial tirando a facha (quiero recordar el día que afirmaron en el editorial que Operación Triunfo era un ejemplo para la juventud española) y una línea cultural claramente sesgada y llena de estrellas con sus correspondientes momentos estelares (por más que nadie se empeñe Amaral NO merece, de ninguna de las maneras, una página entera de ningún periódico serio). A lo que voy, que me despisto: Al margen de que como dice usted más arriba, los de la Fiera Literaria, que efectivamente han acabado siendo el esperpento de sí mismos (esto siempre acaba pasando; los guardianes de la ortodoxia acaban por perder perspectiva); ¿son gente honrada? ¿son sus motivaciones legítimas? ¿son algo más que resentidos? ¿representan a algún grupo editorial competidor de Prisa? En definitiva, ¿son gente de fiar para los que buscamos cierta honestidad entre los que se inmiscuyen en asuntos de cultura?

Un saldudo

PD. He llegado a su blog buscando sobre La Fiera, y la verdad es que he pasado un estupenda tarde de sábado siguiendo sus aportaciones desde el principio y los comentarios de los lectores, así como de sus respuestas. Quien quiera que sea, enhorabuena.

18/11/06 23:58  
Blogger Prometeo dijo...

Estimado Ripley:

Es cierto que, a petición de un lector de este blog, he expuesto mi opinión personal acerca de La Fiera Literaria. Puedo estar de acuerdo con algunos de los postulados del señor García Viñó pero eso no quiere decir que defienda todo lo que dice y mucho menos los medios, métodos y maneras que emplea para decirlo. Hasta donde yo sé, los principios que regían LFL en sus inicios eran muy loables. Trataban de llamar la atención sobre una deplorable situación editorial y literaria muy concreta que surgió hace unos años y lo hacían a modo de revulsivo fresco y descarado. No quiero decir que dicha situación no se dé en la actualidad pero creo que la endogamia practicada en la LFL ha hecho que sus genes primigenios se desconcierten un poco. Les pierde ese espíritu histriónico y esperpéntico que se ha acabado adueñando de ellos. Que hace tiempo que perdieron el norte, vamos. ¿Vendetas personales? Supongo que alguna habrá tras sus demoledoras críticas. ¿Están errados en todo lo que proclaman? En absoluto.

Mi consejo particular es tratar la información que ellos proporcionan con la asepsia adecuada y leerlos entre líneas.

Un saludo,
Prometeo

19/11/06 21:50  
Blogger Cerillo dijo...

Hace días que leo sus atinadas reflexiones y me parece bien todo lo que dice, por lo que no tiene demasiado sentido hacer ningún comentario. Pero nada queda nunca cerrado del todo y más si es curiosidad punzante. Yo pinto pero si fuera músico le diría lo mismo, sus consejos sirven igual para escribir que para pintar o componer. En realidad las actividades creativas demandan las mismas mecánicas y se nutren de los mismos elementos. ¿Qué es más fácil, pintar o dibujar? ¿Cuándo empiezas a pintar tienes pensada la estructura del cuadro o te dejas llevar por los impulsos de la pintura? ¿Se termina nunca un cuadro? ¿Es o no es importante el aprendizaje académico? ¿Cómo valorar la espontaneidad creativa? El conocimiento de la técnica etc. En fin las similitudes son tan evidentes que tampoco es necesario extenderse en ello. Hay no obstante en todos los trabajos creativos algo sin el que no se puede pintar, escribir, componer, moldear, fotografiar, cantar, danzar, esculpir, actuar o cocinar, que es tener algo que decir, tener la necesidad de expresar algo y la cruda reflexión sobre esta necesidad nace el impulso, la obstinación, la voluntad y en el mejor o peor de los casos la obsesión para luchar por una perfección que se reduce al fin en conseguir tu lenguaje, poderte identificar, dominar un lenguaje característico representa la maestría en la actividad escogida. Luego está el éxito que muchas veces camina por otros derroteros y que probablemente hoy en día tengamos excesivamente valorado

2/1/07 00:23  
Anonymous Santiago dijo...

Cuando hablas de plegarse a la maquinaria editorial, ¿ te referis condicionar tu producción literaria a lo que considere la editorial más adecuado para el mercado?

¿ No te parece buena la autoedición? ¿ No habla bien de uno, como de un esfuerzo?

Saludos

18/7/07 15:32  

Publicar un comentario

<< Volver a página principal